Trump dice que toma mucha aspirina por "superstición" y asegura tener "buena genética"

Durante una conversación con The Wall Street Journal, el mandatario estadounidense reveló que consume una cantidad elevada de este medicamento desde hace décadas, siguiendo el consejo de su médico para la prevención cardíaca y atribuye su vitalidad a la herencia familiar

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Durante una entrevista telefónica, el presidente estadounidense Donald Trump mencionó que utiliza maquillaje cuando presenta hematomas en las manos, una situación que relaciona con su consumo diario de aspirina a lo largo de veinticinco años. Según The Wall Street Journal, el mandatario confirmó que toma una dosis de 325 miligramos del medicamento cada día, bastante superior a los 81 miligramos habituales que suelen recomendarse como dosis baja estándar para la prevención de problemas cardíacos.

Según el medio estadounidense, Trump relacionó el uso de la aspirina con una creencia personal y un consejo médico encaminado a la prevención cardíaca. El propio presidente relató: “Dicen que la aspirina es buena para diluir la sangre y yo no quiero sangre espesa pasando por mi corazón. Quiero sangre buena, diluida, pasando por mi corazón. ¿Tiene sentido?”, añadiendo también que este hábito responde en parte a la “superstición”. Trump ha afirmado que el consumo de la dosis elevada le ha provocado hematomas, una situación para la que recurre a productos cosméticos. Como ejemplo, relató un episodio en el que la fiscal Pam Bondi le hirió ligeramente la mano con su anillo durante un apretón, generando una pequeña hemorragia.

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El médico del presidente, Sean Barbarella, confirmó a The Wall Street Journal que Trump mantiene ese régimen de aspirina como una medida preventiva contra enfermedades cardíacas, optando por una dosis considerablemente superior a la cantidad estándar recomendada. Barbarella también mencionó que el presidente padece una insuficiencia venosa superficial crónica en las extremidades inferiores, una condición que, según el profesional de la salud, fue tratada en su momento mediante calcetines de compresión. El propio Trump expresó desagrado por el uso de esos calcetines.

El diario estadounidense detalló que la conversación con Trump se produjo de manera espontánea después de que el periódico compartiese información con la Casa Blanca acerca de cómo monitoreaba el estado de salud del mandatario, lo que aparentemente generó cierta molestia en el presidente. En respuesta, Trump insistió en que goza de buena salud. "Mi salud está perfecta", declaró el presidente al medio, atribuyendo parte de su energía a su herencia genética. “La genética es muy importante. Y yo tengo muy buena genética”, sostuvo Trump, quien tiene setenta y nueve años.

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Otro aspecto tratado durante la entrevista fue el patrón de sueño del mandatario. Trump comentó que no descansa muchas horas por noche y que acostumbra a contactar a sus asesores por mensaje o llamada incluso a las dos de la madrugada o en horarios más tardíos. Ante cuestionamientos sobre si llegaba a dormitar en ciertas reuniones, el presidente contestó que cierra los ojos porque le resulta relajante, negando que sea un "dormilón".

Sobre la actividad física, Trump descartó el interés en rutinas extensas de ejercicio distintas al golf. Rechazó la idea de caminar o correr largas horas en la cinta, una práctica que atribuye a otras personas, indicando que el golf es la única actividad física que le parece tolerable, mientras califica el ejercicio en cinta como algo aburrido.

En sus declaraciones a The Wall Street Journal, el médico personal de Trump destacó que, a pesar de su edad, considera que el presidente posee “una salud excepcional y está perfectamente equipado para ejecutar sus deberes”. El artículo del medio señala además que Trump es el hombre de mayor edad en asumir la presidencia de Estados Unidos.

En conjunto, la conversación abordó la gestión del mandatario de su salud física, los motivos detrás del uso de ciertos medicamentos, su preferencia por evitar cambios en patrones habituales y sus argumentos para justificar sus elecciones de estilo de vida. Trump reiteró en diversas ocasiones su confianza en la fortaleza que le atribuye a la genética familiar y su escepticismo ante la necesidad de modificar rutinas o tratamientos, de acuerdo con el relato de The Wall Street Journal.