Trump recibirá a Lula este jueves en medio de un nuevo auge de tensiones

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este jueves a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, en un contexto marcado por unas reavivadas tensiones entre Washington y Brasilia que parecían haberse calmado tras la sintonía mostrada en su conversación telefónica en diciembre de 2025, que siguió a meses de confrontación por el proceso judicial al expresidente Jair Bolsonaro, condenado por su rol en la trama golpista que trató de evitar la transición de poder a Lula en 2022.

Así lo ha confirmado a Europa Press un funcionario de la Casa Blanca, que ha señalado que "Trump recibirá al presidente Lula este jueves en una visita de trabajo". En el encuentro, ha indicado, abordarán "cuestiones económicas y de seguridad de interés mutuo".

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Washington ha concretado de este modo un encuentro al que también se ha referido el vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin, que ha considerado la reunión como una oportunidad para buscar un entendimiento mutuo con respecto al PIX, un sistema de pagos electrónicos creado por el Banco Central de Brasil similar a Bizum en España. La Administración de Donald Trump ha mostrado en repetidas ocasiones sus quejas sobre PIX, alegando que perjudica injustamente a empresas financieras y tecnológicas estadounidenses como Visa y Apple.

Sin embargo, el 'número dos' del Ejecutivo brasileño ha mostrado su esperanza en que la reunión bilateral sirva para limar asperezas en cuanto a un sistema que ha definido como "un éxito". "Brinda seguridad y representa un avance tecnológico que el mundo envidia", ha subrayado en declaraciones al portal de noticias brasileño G1, ligado al diario 'O Globo'.

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Asimismo, Alckmin ha abordado las relaciones con Brasil desde una perspectiva más amplia y ha subrayado que el país sudamericano "no es un problema para Estados Unidos". "Lo que debemos hacer es lograr una situación beneficiosa para ambas partes, para fortalecer aún más la complementariedad económica", ha agregado en alusión al comercio bilateral, afectado también por el enconamiento de Trump con el juicio y la eventual condena a Jair Bolsonaro, que llevó a las autoridades norteamericanas a castigar a Brasilia con sanciones y aranceles aún más elevados que los impuestos por la Casa Blanca a los demás países del mundo en este segundo mandato del magnate republicano.

Con todo, el ámbito económico no ha sido el único escenario de asperezas entre ambos gobiernos y tampoco será el único que aborden Lula y Trump en su encuentro, como ha avanzado la Casa Blanca al apuntar a temas de seguridad. De hecho, el último enfrentamiento entre sus administraciones ha girado en torno a la decisión de Estados Unidos de expulsar este último abril a un agente brasileño que colaboró en el breve arresto del exjefe de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) Alexandre Ramagem, quien se fugó al país norteamericano en medio del proceso judicial que terminó con su condena a prisión por la misma trama golpista que lideraba Bolsonaro.

Al calor de esta decisión, la Policía Federal de Brasil retiró las credenciales diplomáticas a un agente de inmigración estadounidense que trabajaba dentro del cuerpo en Brasilia, una medida elogiada por Lula, quien mostró su deseo de que, tras la medida, las relaciones con Washington volvieran a la "normalidad".

No obstante, las diferencias entre el palacio del Planalto y la Casa Blanca han emergido en más cuestiones. De hecho, apenas tres días antes de manifestar su esperanza de poder al fin calmar las aguas, el mandatario brasileño criticó a su homólogo estadounidense por no invitar a Sudáfrica a la próxima cumbre del G20 que se celebrará en Florida e instó a Alemania --en el marco de su visita al país germano-- a presionar a Washington para que se retractase.

Apenas un mes antes, Lula anunció la prohibición de la entrada a Brasil a Darren Beattie, asesor de Trump que tenía intención de visitar al expresidente Jair Bolsonaro en la cárcel, en respuesta a las restricciones de Washington al ministro de Salud, Alexandre Padilha, en septiembre de 2025 con motivo de la Asamblea General de la ONU.