
La controversia sobre la donación de los fondos procedentes de la venta del Chelsea FC permanece sin resolver mientras el empresario ruso Roman Abramovich mantiene posturas divergentes respecto al gobierno del Reino Unido sobre el destino del dinero. El Ejecutivo británico, según consignó la BBC, busca que los aproximadamente 2.500 millones de libras esterlinas resultantes de la venta del club londinense sean transferidos íntegramente a una fundación destinada a proyectos humanitarios en Ucrania. Las autoridades advierten que, de no concretarse la donación en los próximos meses, podrían iniciar un proceso judicial contra el expropietario para garantizar que los recursos alcancen su objetivo de apoyar a la población ucraniana afectada por la guerra.
De acuerdo con la información publicada por la BBC, el primer ministro Keir Starmer emitió este miércoles un mensaje desde la Cámara de los Comunes dirigido a Abramovich, subrayando la urgencia del caso. “Mi mensaje a Abramovich es el siguiente: el tiempo corre. Cumpla el compromiso que adquirió y pague ahora, y si no lo hace, estamos dispuestos a ir a los tribunales para que cada céntimo llegue a aquellos cuyas vidas han sido destrozadas por la guerra ilegal de Putin”, citó el medio británico. La BBC remarca que desde el inicio de la ofensiva militar rusa en Ucrania, el gobierno del Reino Unido impuso sanciones a Abramovich y forzó la venta del Chelsea FC bajo la condición de que la totalidad de los ingresos se usara en beneficio de la población ucraniana afectada por el conflicto.
La transferencia de estos fondos, sin embargo, sigue estancada más de dos años después. Según detalló la BBC, la razón principal reside en discrepancias sobre el mecanismo y el destino final de la donación. Downing Street indica que Abramovich rechaza el requisito gubernamental de dedicar el monto completo de los fondos en exclusiva a proyectos humanitarios en Ucrania, postura que ha derivado en la inmovilización de los recursos en una cuenta bancaria británica desde el año 2022.
Ante la ausencia de avances, el gobierno británico concedió este miércoles una licencia que habilita la transferencia de los fondos a una fundación con actividades humanitarias focalizadas en Ucrania. Según informó la BBC, el documento que avala esta operación establece que los recursos deberán orientarse obligatoriamente a acciones en favor de la población afectada por la invasión rusa. También contempla que, si se generara alguna rentabilidad futura a partir de estos fondos, esta podría utilizarse para apoyar a víctimas de conflictos armados en otros países.
La ministra de Economía, Rachel Reeves, reiteró la postura oficial sobre la urgencia de “desbloquear” el dinero y declaró, en declaraciones recogidas por la BBC, que “mantenerlos congelados resulta inaceptable”. Reeves aseguró que el Ejecutivo está preparado para aplicar todas las medidas necesarias y agregó: “Estamos dispuestos a hacer lo necesario para garantizar que el dinero llegue a Ucrania”. A esta postura se sumó el ministro de Exteriores, David Lammy, quien manifestó públicamente su frustración, junto a Reeves, debido a la persistencia de los impedimentos legales y administrativos para concretar la transferencia de los fondos desde el sector privado ruso al humanitario ucraniano.
Según señaló la BBC, el Departamento del Tesoro británico informó que los ministros analizarán cualquier propuesta de Abramovich orientada a cumplir voluntariamente con la transferencia. No obstante, el gobierno no reveló los posibles mecanismos legales que emplearía si tuviese que forzar la donación por la vía judicial, aunque insiste en su disposición a llevar el caso ante los tribunales si continúa el retraso.
La BBC subrayó que, desde la formalización de la venta del Chelsea FC en mayo de 2022, las negociaciones sobre la donación no han conseguido avanzar hacia una resolución definitiva. No existe un plazo formalizado para la ejecución del compromiso, pero el gobierno británico ha insistido en que desea que la transferencia se concrete durante los próximos meses, antes de considerar acciones legales formales contra Abramovich. El Ejecutivo defiende que limitar el destino de estos fondos a Ucrania responde a la intención de dirigir el apoyo, de manera directa, a las víctimas de la agresión militar rusa.
La situación ha generado cuestionamientos tanto entre las autoridades británicas como en organizaciones externas y legisladores, quienes han solicitado una pronta resolución del conflicto y el cumplimiento estricto de lo pactado en 2022. La persistencia de los desacuerdos, según publicó la BBC, ha transformado este caso en un ejemplo de los retos legales y diplomáticos que enfrenta el Reino Unido en la administración de activos pertenecientes a individuos rusos sancionados, así como en la entrega efectiva de recursos destinados a la asistencia humanitaria en Ucrania.
La presión institucional y mediática sobre Abramovich aumenta con el paso de los meses sin avances tangibles. El dinero continuará bloqueado hasta que ambas partes logren un consenso o hasta que la justicia británica resuelva el destino definitivo de los fondos. Mientras tanto, el gobierno del Reino Unido mantiene su postura de que agotará las instancias posibles para lograr que la transferencia se lleve a cabo conforme a la legalidad y en beneficio directo de la población ucraniana afectada por la guerra, informó la BBC.
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