Al menos dos ciudadanos rusos muertos tras un ataque con drones ucranianos en la región de Sarátov

Las autoridades reforzaron la seguridad tras el impacto de proyectiles, cierres preventivos y evacuaciones en Sarátov, mientras equipos de emergencia trabajan para restablecer servicios esenciales, brindar apoyo psicológico y evaluar daños en zonas residenciales afectadas, según Europa Press

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El cierre de instituciones como escuelas infantiles y clínicas evitó un mayor número de víctimas durante el reciente ataque con drones a la región de Sarátov, en Rusia, que causó la muerte de dos civiles y dejó daños materiales en diversos edificios públicos y complejos residenciales. Según detalló Europa Press, este episodio se suma a la serie de ataques nocturnos protagonizados por aeronaves no tripuladas, intensificando la preocupación entre la población local y desencadenando un despliegue de contingentes de emergencia para la protección de los habitantes y el restablecimiento de los servicios esenciales.

La ofensiva, atribuida por las autoridades rusas a drones lanzados desde territorio ucraniano, tuvo como uno de sus objetivos principales a una refinería de petróleo en Sarátov. A pesar de que funcionarios ucranianos aseguraron haber alcanzado la infraestructura, no existe confirmación oficial por parte de Moscú sobre daños significativos ni sobre potenciales impactos en el suministro de energía, según publicó Europa Press. En paralelo, se registraron daños materiales en complejos curriculares y otras edificaciones públicas, aunque estos lugares se encontraban desocupados cuando sucedieron los impactos.

El gobernador de la región, Roman Busargin, confirmó la muerte de dos residentes e informó la activación inmediata de protocolos de evacuación y la movilización de equipos de rescate, personal técnico y brigadas médicas en las zonas residenciales más afectadas. Estos equipos realizaron evaluaciones de daños estructurales y priorizaron la atención a aquellas personas que sufrieron pérdida de patrimonio o vivienda. Europa Press resaltó que la recuperación de servicios básicos y la remoción de escombros se convirtieron en las tareas centrales tras el ataque.

La interrupción de la electricidad y el abastecimiento de agua afectó a diferentes núcleos urbanos en Sarátov, situación que los equipos de emergencia intentaron revertir lo antes posible para garantizar la normalidad de la vida cotidiana. Además, se establecieron redes de apoyo psicológico y logístico destinadas a pobladores desplazados o afectados directamente, quienes recibieron materiales de primera necesidad y asesoramiento.

El Ministerio de Defensa ruso, según consignó Europa Press, indicó que se interceptaron y destruyeron veintiocho drones que intentaban llegar a Sarátov durante la noche en que se efectuó el ataque. Adicionalmente, en las regiones de Voronezh y Rostov fueron identificados y neutralizados cuatro drones en cada una, mientras se hubo reportes de situaciones similares en Bélgorod, Crimea y Volgogrado, lo cual apunta a una intensificación de los ataques con artefactos teledirigidos en zonas fronterizas y sureñas del país.

La secuencia del ataque fue acompañada de la declaración de Andri Kovalenko, representante del centro de lucha contra la desinformación del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania, quien afirmó por Telegram que la refinería de Sarátov formó parte de los objetivos alcanzados por los drones ucranianos. Aun así, tal como remarcó Europa Press, las autoridades rusas no han emitido confirmaciones sobre daños relevantes en la planta ni han comunicado efectos en su funcionamiento.

Como medida de prevención ante el riesgo de nuevos episodios violentos, la administración regional elevó el nivel de alerta horas antes del ataque, reforzó la presencia de unidades de emergencia en sectores estratégicos y organizó revisiones domiciliarias sistemáticas para identificar riesgos derivados de los impactos de drones. Europa Press relató el despliegue sostenido de patrullas locales y el incremento de la vigilancia, así como la activación constante de sistemas de alarma pensados para preservar la integridad civil.

El contexto de este ataque coincide con el aumento de incursiones armadas en las regiones rusas fronterizas con Ucrania. Europa Press enfatizó que la repetición y extensión de estos incidentes ha impulsado a las autoridades rusas a incrementar la vigilancia, desplegar recursos de reparación y mantener una asistencia directa a la ciudadanía mientras se busca restaurar la operatividad plena de la infraestructura afectada. Las brigadas de reconstrucción inspeccionan edificios, supervisan la seguridad estructural y trabajan para devolver el funcionamiento de los servicios públicos.

Mientras Sarátov afrontaba las secuelas del ataque, Europa Press reportó otro hecho violento en la zona portuaria de Chornomorsk, en Odesa, Ucrania, donde un buque con bandera turca resultó incendiado tras ser alcanzado por proyectiles. Se atribuyó esta acción a las fuerzas rusas y se señaló que varias instalaciones portuarias del mar Negro permanecen en situación vulnerable ante la posibilidad de nuevas ofensivas similares.

En el marco de la confrontación entre Rusia y Ucrania, Europa Press señaló que la Unión Europea mantiene actualmente activos rusos congelados por un valor aproximado de 210.000 millones de euros, como parte de las sanciones económicas impuestas tras el inicio de la invasión a Ucrania en 2022. Esta medida afecta tanto a organismos estatales como a entidades financieras de la Federación Rusa en el ámbito global.

Tras el ataque, las autoridades de Sarátov sostuvieron el despliegue de patrullas municipales y equipos de inspección dedicados a garantizar la seguridad ciudadana, a revisar el estado de las viviendas dañadas y a coordinar la restauración de los servicios básicos, de acuerdo con lo advertido por Europa Press. Los esfuerzos para asistir a la población y reconstruir la infraestructura dañada continúan constituyendo prioridades en la respuesta institucional, en un contexto en el que la expectativa social permanece centrada en la prevención de nuevos incidentes y la adaptación a las consecuencias de los enfrentamientos armados.