Eslovenia, Países Bajos e Irlanda se suman a España y tampoco participarán en Eurovisión 2026

El retiro simultáneo de varias emisoras públicas europeas provoca una crisis institucional en el certamen musical, que afronta cuestionamientos éticos por la permanencia de Israel y una creciente presión internacional sobre los valores de la organización

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“Todos somos rehenes de los intereses políticos del Gobierno israelí”, expresó Natalija Gorscak, presidenta de la junta directiva de RTVSLO, durante la reciente crisis institucional surgida en torno al Festival de Eurovisión 2026, en la que varias emisoras públicas europeas han optado por retirarse del certamen. Según informó Europa Press, las radiodifusoras públicas de Eslovenia (RTVSLO), Países Bajos (AVROTROS), Irlanda (RTÉ) y Portugal decidieron formalizar su salida del reconocido concurso musical como protesta ante la continua participación de Israel, en un contexto marcado por la guerra y la crisis humanitaria en la Franja de Gaza.

Las decisiones de abandono de Eurovisión se alinean con una reacción colectiva a los debates sobre la neutralidad y los principios de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), la entidad organizadora del evento. Tal como reportó Europa Press, la postura de rechazo a la participación israelí fue clara en la votación secreta durante la última Asamblea General de la UER, donde las garantías y medidas propuestas para la edición de 2026 se sometieron a consideración de las delegaciones nacionales. Ksenija Horvat, directora de programación de RTVSLO, recalcó ante Europa Press que considera “inaceptable compartir escenario con una delegación de un Estado acusado de 'genocidio de los palestinos en Gaza’”, al tiempo que denunció la falta de acceso para la prensa internacional y las condiciones de violencia en la región.

La cadena RTVE de España formalizó primero su rechazo en septiembre del año anterior, condicionando su permanencia en Eurovisión a la exclusión de Israel del certamen. Tal como detalló Europa Press, esa decisión terminó concretándose en el retiro definitivo de la delegación española, a la que ahora se sumaron RTVSLO, AVROTROS y RTÉ. El calendario fijado por la UER situó la final del concurso en Viena (Austria) para los días 12, 14 y 16 de mayo de 2026, edición en la que estas naciones ya no estarán presentes ni con artistas ni con transmisión televisiva.

De acuerdo con Europa Press, la emisora neerlandesa AVROTROS consultó durante semanas a diplomáticos israelíes, representantes de organizaciones de derechos humanos, directivos del canal y aficionados al concurso antes de asumir la decisión final. Taco Zimmerman, director ejecutivo de AVROTROS, planteó que “la cultura une, pero no a cualquier precio”, y relacionó la retirada con preocupaciones sobre violaciones de derechos humanos y la percepción de alineación política del evento. Europa Press recogió también un comunicado oficial de RTÉ, la televisora irlandesa, donde enumeró la crisis en Gaza, el elevado número de víctimas civiles y los reportes sobre ataques a periodistas como los factores centrales para suspender tanto la participación como la difusión televisiva del certamen.

Europa Press relató que la asamblea de la UER no votó específicamente sobre la permanencia israelí, pero la mayor parte de los miembros acordó continuar según lo previsto, adoptando nuevas garantías. En una declaración oficial citada por Europa Press, la organización sostuvo que “una gran mayoría de miembros estuvo de acuerdo en que no era necesario realizar una nueva votación sobre la participación y que el Festival de Eurovisión 2026 debía seguir adelante según lo previsto, con las garantías adicionales establecidas".

Natalija Gorscak comentó, según manifestó a Europa Press, que la controversia sobre Israel ha puesto en entredicho la capacidad histórica de Eurovisión para mantener la neutralidad política. Recordó que ya en la edición celebrada en Estocolmo en 2016 surgieron discusiones acerca de la introducción de canciones con trasfondo político, y que desde entonces el certamen enfrenta dificultades crecientes para distanciarse de intereses estatales. Gorscak comparó el caso actual con la exclusión previa de Rusia por la invasión a Ucrania, indicando que la misma lógica ética debería haberse aplicado en el contexto de Gaza.

En el caso de Islandia, el medio Europa Press señaló que la radiodifusora pública está evaluando su postura y comunicará su posición en los próximos días. Por su parte, Noruega, mediante declaraciones de Camilla Bjorn, portavoz de NRK, sostuvo que no respaldará boicots ni acciones políticas, abogando por garantizar la independencia y la objetividad de la información pública sobre el certamen. Finlandia, a través de su emisora pública Yle, reiteró su compromiso de participación en la edición de 2026 y resaltó la relevancia de las reformas internas en la UER, que incluyen la ampliación del papel del jurado en las semifinales para fortalecer la credibilidad del concurso.

Mientras tanto, miembros destacados del grupo conocido como el “Big Five” —Alemania, Francia, Italia y Reino Unido— confirmaron su permanencia en el festival, según consignó Europa Press. Voceros de la BBC subrayaron la importancia de cumplir con las normas de la UER y mantener la inclusión, mientras que Katja Wildermuth, representante de ARD, hizo hincapié en el respeto a las reglas y en la necesidad de asegurar la imparcialidad institucional. France TV y la radiotelevisión italiana, aunque no realizaron comentarios públicos tras los recientes retiros, ya habían comunicado su deseo de concurrir meses atrás.

Europa Press explicó que estas divisiones internas aumentan las tensiones dentro de la estructura organizativa de Eurovisión 2026 y plantean un desafío para los responsables de la UER, que tendrán que gestionar la presión internacional y satisfacer expectativas relacionadas con la protección de estándares éticos en el certamen. Tanto la postura institucional de las emisoras retiradas como la defensa de la continuidad por parte de otros países exponen la creciente dificultad para desvincular los grandes eventos culturales de los conflictos y debates globales.