
El gobierno kazajo manifestó su protesta tras un nuevo ataque dirigido al Consorcio del Oleoducto del Caspio (CPC), una empresa con participación de Kazajistán, Estados Unidos y varios países europeos occidentales. Esta acción, según autoridades rusas, representa la tercera agresión contra la infraestructura energética de la compañía, y ha generado tensiones diplomáticas no solo con Ucrania, sino también con socios internacionales vinculados al transporte y la seguridad energética. De acuerdo con información difundida por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, la reciente ofensiva incluye ataques sobre buques petroleros y remolcadores operados o asociados a esta empresa multinacional, lo que Moscú califica como un intento de afectar la estabilidad energética global y de entorpecer los esfuerzos hacia una resolución pacífica del conflicto.
El medio Europa Press reportó que los ataques ucranianos, perpetrados principalmente con drones marítimos, se dirigieron contra buques que se desplazaban rumbo a puertos rusos y contra el remolcador VPU-2 del CPC. Entre las embarcaciones afectadas figuran los petroleros 'Virat' y 'Kairos', ambos bajo bandera de Gambia, pero que, de acuerdo con las autoridades rusas, forman parte de la flota utilizada por Rusia para transportar crudo de manera discreta. Según la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zajarova, los servicios de seguridad ucranianos reconocieron su autoría al publicar material audiovisual de los ataques en medios locales, evidenciando la dimensión mediática y operativa de las acciones.
Zajarova explicó en un comunicado oficial difundido por Europa Press que la infraestructura civil atacada resulta vital para garantizar el suministro energético a escala mundial y subrayó que no está sujeta a restricción o limitación internacional alguna. Además, indicó que dichos ataques estarían ligados a casos de corrupción dentro del gobierno ucraniano y formarían parte de una estrategia para "mostrar más supuestas victorias" y dificultar los procesos internacionales enfocados en alcanzar una paz sostenible, integrando el tema de la seguridad energética dentro del discurso diplomático y político del gobierno ruso.
En declaraciones reproducidas por Europa Press, Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, señaló que la posición europea ha quedado marginada en las conversaciones sobre Ucrania, argumentando que Europa no se sumó al acuerdo de febrero de 2014 y no actuó en momentos decisivos posteriores, como la ocupación de edificaciones gubernamentales en Kiev o la caída de los Acuerdos de Estambul en 2022. Lavrov remarcó que, durante las recientes negociaciones abiertas en Ginebra el pasado fin de semana, la inclusión de países europeos en los contactos bilaterales prácticamente no ha sido objeto de discusión.
Las autoridades rusas han considerado estos ataques como un hecho con dimensiones que trascienden lo bilateral, al implicar intereses energéticos de diversas potencias globales. De acuerdo con Europa Press, Moscú sostiene que la seguridad energética internacional se ve amenazada por la recurrencia de estos incidentes, especialmente cuando involucran infraestructura que abastece mercados clave y opera bajo acuerdos internacionales vigentes.
La participación de Estados Unidos y varios países europeos en el Consorcio del Oleoducto del Caspio, junto con la respuesta oficial del gobierno kazajo, revela la relevancia geopolítica y económica de la región del mar Negro en el contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania. Europa Press destacó que Moscú utiliza estos ataques para enfatizar la supuesta complicidad internacional y buscan remarcar el impacto de tales acciones sobre la estabilidad energética global.
La posición expresada por el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, reproducida íntegramente por Europa Press, incluye la acusación de que las acciones ucranianas pretenden, además de obstaculizar la paz, dificultar el acceso de Rusia a mercados internacionales de energía e influir en las negociaciones multilaterales sobre el conflicto. Las declaraciones oficiales detallan que ninguna infraestructura golpeada estaba sujeta a sanciones ni restricciones internacionales, lo que, según Moscú, refuerza el carácter injustificado de los ataques.
La publicación de las grabaciones de los ataques por parte de los servicios ucranianos, según recogió Europa Press, añadió un elemento de presión en el discurso ruso respecto al carácter “terrorista” de estas acciones. Al vincular los ataques a situaciones internas de Ucrania, como la corrupción y la búsqueda de reconocimiento internacional, las autoridades rusas insisten en que estos episodios forman parte de una estrategia más amplia ajena a la seguridad regional o internacional, y buscan eludir cualquier restricción surgida de las normas multilaterales.
Mientras tanto, la exclusión de Europa de las discusiones diplomáticas fue subrayada por Lavrov como una consecuencia de decisiones previas de los gobiernos europeos, que, según interpretó el canciller ruso, no habrían apoyado los marcos de diálogo promovidos por otras potencias como Estados Unidos. Europa Press citó al jefe de la diplomacia rusa, quien consideró que la pasividad o consentimiento europeo se evidenció tanto en 2014, durante los cambios de poder en Kiev, como en los acontecimientos posteriores donde Europa “no cumplió” los acuerdos alcanzados.
El ataque a infraestructuras relacionadas con el Consorcio del Oleoducto del Caspio también provocó la reacción del gobierno de Kazajistán, que, según relató Europa Press, protestó de manera formal ante esta nueva incursión en sus intereses energéticos. Esta respuesta resalta la complejidad de los intereses cruzados que convergen en la región y subraya la multiplicidad de actores involucrados más allá de Rusia y Ucrania.
En lo inmediato, las autoridades rusas continúan denunciando la interacción entre la estrategia militar ucraniana y las dinámicas diplomáticas de occidente. Por su parte, la presencia de participaciones occidentales y estadounidenses en la infraestructura atacada ofrece nuevos argumentos para Moscú, que insiste en la dimensión multinacional del conflicto, apelando a una narrativa que pone en cuestión la seguridad energética internacional, según la información sistematizada por Europa Press.
El contexto de las negociaciones en marcha en Ginebra y el papel disminuido de Europa en ellas acentúan, según la visión rusa, el aislamiento de las posiciones europeas dentro del debate sobre la resolución del conflicto y sobre las políticas de seguridad energética, cuestión que, en vista de la reiteración de los ataques, adquiere mayor centralidad en el discurso oficial emanado desde Moscú y difundido por Europa Press.