La primera ministra de Trinidad y Tobago niega la posibilidad de ataques contra Venezuela desde su territorio

Puerto España asegura que su política exterior se mantiene independiente de potencias extranjeras y deja claro que no respaldará acciones que comprometan la seguridad venezolana, al tiempo que destaca la importancia de la cooperación internacional en materia de defensa y seguridad regional

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Tras la llegada de marines estadounidenses al territorio de Trinidad y Tobago, la primera ministra Kamla Persad-Bissessar se refirió a las inquietudes surgidas respecto a la relación militar con Estados Unidos, remarcando que su país “no participará en ningún acto que perjudique” al pueblo venezolano. Según informó el medio CNC3, estas declaraciones buscan responder a las crecientes tensiones regionales y a las críticas internas sobre la postura de Puerto España ante la presencia militar estadounidense en el Caribe.

Persad-Bissessar manifestó que Estados Unidos “nunca ha solicitado el uso de nuestro territorio para lanzar ataques contra el pueblo venezolano”, subrayando que el territorio trinitense no será empleado para operaciones militares que tengan como objetivo a Venezuela y reiterando el compromiso de sus autoridades con la seguridad nacional. El medio CNC3 consignó que la mandataria enfatizó que su gobierno mantiene “relaciones pacíficas con el pueblo de Venezuela” y que ni los ciudadanos ni la infraestructura local se encuentran en peligro debido a la colaboración militar actual en la isla.

En ese contexto, Persad-Bissessar defendió la soberanía de Trinidad y Tobago y aclaró que el país “no sigue ciegamente a Estados Unidos ni a ningún bloque como la CARICOM”, haciendo referencia a los recientes desacuerdos con la Comunidad del Caribe. Tal como publicó CNC3, la dirigente recordó que, a fines de octubre, acusó a ese organismo regional de ser “un socio poco fiable” tras apoyar posiciones favorables a Venezuela y proclamar la región como “zona de paz” mientras persistían bombardeos estadounidenses contra embarcaciones supuestamente ligadas al narcotráfico. Según la jefa del gobierno trinitense, su nación no puede considerarse una zona de paz debido a la violencia que genera el tráfico ilegal de armas y drogas en el país.

La mandataria explicó que la cooperación militar con Washington se sustenta en el Acuerdo sobre el Estatuto de Fuerzas, firmado y prorrogado previamente durante la gestión de Keith Rowley, antecesor en el cargo. De acuerdo con CNC3, Persad-Bissessar señaló que el acuerdo obliga a Trinidad y Tobago a colaborar en ejercicios de entrenamiento con el ejército estadounidense en la región. Durante estos días, la 22ª unidad expedicionaria de marines estadounidenses participó en ejercicios conjuntos con las Fuerzas de Defensa trinitenses, una acción que ha estado en el centro del debate nacional.

El expresidente Keith Rowley expresó horas antes su preocupación respecto a la política exterior del actual gobierno, señalando que abandonar la neutralidad coloca a Trinidad y Tobago en una posición vulnerable frente a un posible conflicto entre Washington y Caracas. Según relató CNC3, Rowley criticó que el acuerdo vigente bajo su administración no contenía obligaciones que pusieran en entredicho la Carta de Naciones Unidas ni comprometieran a Trinidad y Tobago en alguna intervención militar. Asimismo, responsabilizó exclusivamente a las autoridades actuales por cualquier repercusión que pueda surgir de los cambios en la diplomacia y la cooperación militar.

En sus declaraciones, Persad-Bissessar justificó la recepción de tropas estadounidenses destacando que la presencia de militares en la isla ha contribuido, en sus palabras, a una reducción significativa en el tráfico de armas, drogas y personas hacia el país, una situación que reviste especial gravedad dada la magnitud de las redes criminales transnacionales que operan en el Caribe. Según reportó CNC3, la primera ministra insistió en que Trinidad y Tobago, “como nación pequeña que se enfrenta a redes criminales transnacionales, se beneficia enormemente de esta alianza con la principal superpotencia mundial”.

La cooperación militar con Estados Unidos se inscribe en una coyuntura marcada por acciones del gobierno norteamericano en la región, entre ellas repetidos bombardeos sobre embarcaciones señaladas como narcolanchas en aguas del Caribe y el Pacífico. De acuerdo con CNC3, estos operativos han recibido críticas por parte de Naciones Unidas y organizaciones humanitarias, las cuales los han calificado de ejecuciones extrajudiciales. Además, Estados Unidos anunció su intención de designar formalmente el 24 de noviembre como organización terrorista extranjera al llamado Cártel de los Soles, grupo que ya fue sancionado en julio anterior por supuestas conexiones con autoridades venezolanas, justificación utilizada para ejecutar los mencionados ataques.

Las tensiones entre Trinidad y Tobago y sus socios regionales se incrementaron después de que la Comunidad del Caribe respaldara una declaración de la región como zona de paz y tomara posición a favor de Venezuela frente a los intereses trinitenses. Según declaró Persad-Bissessar y citó CNC3, la violencia asociada al narcotráfico y el flujo ilegal de armas impiden al país considerar su territorio como exento de amenazas.

Finalmente, la primera ministra reiteró su compromiso de mantener una política exterior independiente, asegurando que Puerto España solo respaldará iniciativas internacionales que fortalezcan la defensa y la seguridad, sin asumir compromisos que puedan comprometer la integridad del país ni su neutralidad frente a disputas foráneas.