Bichara Khader lamenta la dualidad de la UE, atrapada entre la condena y la inacción

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Naiare Rodríguez Pérez

Zaragoza (España), 31 oct (EFE).- El profesor Bichara Khader, una de las voces más influyentes en Europa en el análisis del mundo árabe y las relaciones euromediterráneas, considera que la posición de la Unión Europea sobre el conflicto palestino continúa atrapada entre la condena verbal y la inacción.

"Europa condena la ocupación y la anexión israelí, pero no logra traducir esas declaraciones vacías en un acto político eficaz y capaz", explica a EFE en una entrevista.

Es fundador del Centro de Estudios sobre el Mundo Árabe Contemporáneo de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y autor de numerosas obras sobre identidad, migraciones, descolonización y relaciones euroárabes.

Y su mirada combina el análisis geopolítico con una interpretación histórica de larga duración. Por eso, para él, el momento actual solo puede comprenderse dentro de un proceso más amplio de desposesión y resistencia.

El académico, nacido en Zababdeh (Palestina) en 1944, sostiene que la tragedia palestina "continúa imparable", no solo en la Franja de Gaza, donde las ofensivas han provocado un nivel de devastación que califica de "genocida", sino también en Cisjordania.

Allí, apunta, la presión cotidiana se manifiesta con "humillaciones y hostigamiento permanente", con colonos judíos "que queman árboles, que matan a gente pacífica en los territorios ocupados, con una colonización rampante y con un proyecto israelí de borrar la idea misma de un Estado palestino independiente y soberano", detalla.

A su juicio, este fenómeno no es nuevo, pero se ha acelerado con la cobertura política de gobiernos israelíes dispuestos a consolidar un control absoluto del territorio. El escenario, abunda, responde a un "proyecto israelí de borrar la idea misma de un Estado palestino independiente y soberano".

Khader subraya que las posiciones oficiales de Europa, aunque "impecables en el plano declarativo", no se han traducido en políticas con capacidad de modificar la realidad sobre el terreno. "El problema -denuncia- es que esas declaraciones no se convierten en actos políticos eficaces capaces de cambiar las políticas israelíes".

En cuanto al futuro del proyecto nacional palestino, existen, según describe, varios escenarios posibles. El primero, la perpetuación de lo que califica una situación de 'apartheid' en Cisjordania y, el segundo, la desaparición total de la idea de un Estado palestino, algo que atribuye a sectores del actual gobierno israelí.

La tercera opción, una propuesta de un Estado común entre israelíes y palestinos, le resulta "intelectualmente seductora", aunque hoy la considera inviable. A su juicio, la solución de los dos Estados sigue siendo la opción más realista, pero sólo podría concretarse con presión internacional "americana, europea y árabe".

El especialista apunta también la existencia de numerosos prejuicios y narrativas distorsionadas en Europa sobre el conflicto, aunque observa un movimiento social creciente que "desmonta mitos y protesta contra las políticas del Estado de Israel".

Destaca el caso de España, donde el debate público y la movilización social han sido especialmente visibles. Según Khader, las universidades, los movimientos sociales y las nuevas generaciones desempeñan un papel decisivo en sostener una presión continuada.

Advierte de que no basta con alcanzar un alto el fuego en Gaza, al considerarlo una condición "frágil". "Quizás Israel ha ganado la guerra militarmente, pero su imagen ha quedado resquebrajada, su estatus en el mundo se ha desmoronado y su política ha alimentado olas de antisemitismo que ponen en peligro a las propias comunidades judías", comenta.

Pese al dolor acumulado, no descarta la posibilidad de diálogo en el futuro. Pero antes será necesario un tiempo para "calmar los ánimos, curar heridas y recuperar la confianza", con vistas a construir un porvenir basado en el respeto al Derecho internacional, y no en la fuerza.

Khader concluye que la esperanza del pueblo palestino radica en su "resiliencia" y en su vínculo con la tierra, así como en la creciente movilización de sociedades civiles, tanto en el mundo árabe como en Occidente, incluidos grupos de judíos críticos con la política israelí. "Muchos saben hoy que, sin una Palestina libre, Israel nunca será libre ni seguro", apostilla. EFE

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