
Durante un vuelo hacia Japón tras una escala en Malasia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, abordó la posibilidad de mantener un encuentro con Kim Jong Un, líder de Corea del Norte, y manifestó que estaría dispuesto a prolongar su viaje oficial en Asia si se presenta la oportunidad de dialogar con el dirigente norcoreano. El mandatario señaló que Corea del Sur sería la última etapa de su recorrido, por lo que facilitaría la organización de una reunión bilateral. Según informó la prensa internacional, Trump afirmó que estaría preparado para mantener una conversación directa si Kim expresa su interés.
De acuerdo con la información recogida por diversas agencias de noticias, el presidente estadounidense declaró a bordo del Air Force One que siente afinidad por Kim Jong Un y que la relación personal entre ambos se encuentra en buenos términos. Agregó que su disposición para reunirse depende de la voluntad del líder norcoreano. "Si él quiere que nos reunamos, estaré en Corea del Sur", declaró Trump, citado por varios medios, quienes también señalaron que el jefe de Estado norteamericano remarcó la facilidad logística, dado que su gira concluirá precisamente en Corea del Sur.
El medio detalló que, ante la consulta sobre la posibilidad de ampliar su estancia en la región en caso de que Kim aceptara una reunión, Trump respondió que no lo había considerado previamente, aunque declaró que aceptaría prolongar su visita si las circunstancias lo requieren. "Creo que la respuesta sería que sí. Lo haríamos, lo haría. (Corea del Sur) es nuestra última parada, así que sería fácil hacerlo. Sí, lo haría", explicó el presidente. Al reiterar su postura, enfatizó que “si quiere una reunión, estaré en Corea del Sur”.
Durante su intervención ante reporteros, el mandatario norteamericano abordó la cuestión de las sanciones impuestas a Corea del Norte y sugirió que Washington consideraría su retirada en el marco de la búsqueda de un acuerdo. "Hay sanciones, es algo grande para empezar", resaltó Trump, exponiendo así la relevancia de las restricciones económicas como instrumento de presión y posible herramienta de negociación en futuras conversaciones con Pyongyang.
Según consignó la fuente, la Casa Blanca ratificó la apertura de Trump a retomar el diálogo con Corea del Norte sin que existan condiciones previas, una posición que busca fomentar el acercamiento entre ambos países. Al mismo tiempo, Kim Jong Un ha manifestado que permanecería dispuesto a dialogar con Estados Unidos siempre que Washington retire la demanda de desnuclearización total como requisito inicial. Este punto ha sido uno de los principales motivos de desacuerdo en negociaciones previas entre las dos naciones.
Reportó también la prensa internacional que la posibilidad de un nuevo encuentro no figuraba oficialmente en la agenda de la gira de Trump por Asia. Fuentes del gobierno estadounidense consultadas al respecto mencionaron que, aunque no existe previsión concreta de una reunión, la programación podría modificarse según la evolución de los hechos y el interés expresado por la contraparte norcoreana.
Ambos líderes mantienen un historial de contactos directos: la primera reunión ocurrió en Singapur en junio de 2018, luego se encontraron en Hanoi en febrero de 2019, y el último encuentro tuvo lugar en la zona desmilitarizada de Panmunjom, Corea, en junio del mismo año. Estas cumbres han marcado hitos en el proceso diplomático entre Washington y Pyongyang, aunque hasta el momento no se han producido avances definitivos hacia un acuerdo de desnuclearización y el levantamiento de sanciones.
La posición expresada por Trump contrasta con la política adoptada por gobiernos estadounidenses anteriores, que condicionaban el diálogo a compromisos concretos de Corea del Norte en materia nuclear. El actual mandatario reiteró, según información de los medios que lo acompañan, que mantiene una “buena relación” con Kim y que el propio líder norcoreano está informado de su itinerario, lo que facilitaría la posibilidad de un acercamiento si existe el interés por parte de Pyongyang.
En sus declaraciones durante el trayecto hacia Tokio, el presidente estadounidense volvió a manifestar su interés en entablar una nueva ronda de conversaciones, al tiempo que reconoció el impacto potencial de levantar ciertas medidas restrictivas para promover la negociación. Las declaraciones de Trump y la reacción de las autoridades norcoreanas se producen en un escenario donde la tensión en la península coreana permanece, pese a los contactos anteriores y los intentos diplomáticos impulsados durante los últimos años.
Por ahora, la noticia gira en torno a la disposición bilateral para un posible encuentro y la postura flexible de la Casa Blanca ante el escenario norcoreano, con la atención centrada en el próximo paso que puedan dar ambos mandatarios durante la gira de Trump en Asia, según publicaron diversos medios internacionales.