
Lara, quien se popularizó por sus denuncias en redes sociales y adquirió notoriedad tras denunciar presuntos casos de corrupción en la institución policial, compartió públicamente sus inquietudes sobre la relación que mantiene con el presidente electo de Bolivia, Rodrigo Paz. Según publicó el diario 'El Deber', el vicepresidente electo expresó en una transmisión por TikTok la dificultad para mantener contacto con su compañero de fórmula después de la victoria electoral, añadiendo que antes intercambiaban comunicación de manera habitual y que actualmente Paz ni responde llamadas ni mensajes. A raíz de esto, Lara urgió a Paz a no alejarse de la ciudadanía, advirtiendo sobre el riesgo de perder contacto con la realidad social tras la llegada al poder.
De acuerdo con lo consignado por ‘El Deber’, Lara pidió explícitamente que el presidente electo no caiga en una dinámica de aislamiento propio del poder y señaló que la responsabilidad del nuevo gobierno recae también sobre quienes los eligieron. Lara expresó: “No se puede olvidar de que la gente apostó en estas elecciones por el binomio que ambos conformaban y que el pueblo también creyó en el capitán Lara”, haciendo referencia a su trayectoria previa en la Policía, de la que fue expulsado, según sus declaraciones, por denunciar intento de extorsión de sus superiores.
Durante su aparición en TikTok, plataforma en la que ha ganado reconocimiento, Lara subrayó la importancia de que el nuevo presidente mantenga el compromiso con la ciudadanía. “Ya no contesta las llamadas, ya no responde los mensajes, no sé qué está pasando, quiero pensar que está ocupado”, manifestó Lara, transmitiendo su preocupación por el distanciamiento que percibe respecto a Rodrigo Paz, con quien compartió la candidatura bajo las siglas del Partido Demócrata Cristiano. Añadió también su deseo de que Paz no sucumba a las presiones ni se vea sobrepasado por la influencia de quienes buscan acercarse al poder: “Yo lo único que le pido a Dios es que ilumine la mente y el corazón de Rodrigo Paz para que no se deje emborrachar de poder, para que no le encapsulen porque ahorita todo el mundo se le está acercando y ya es medio complicado hasta hablar con él”.
El binomio de Paz y Lara se impuso en la segunda vuelta electoral, alcanzando el 54,96 por ciento de los votos, lo que permitió dejar atrás al expresidente Jorge Tuto Quiroga, según detalló 'El Deber'. El resultado fue interpretado por analistas consultados por el medio como la consecuencia de una fórmula que combina la tradición y el peso político de la familia de Paz, con la irrupción de una personalidad emergente de redes sociales como Lara. Esta unión habría sabido captar el respaldo de amplios sectores sociales que esperaban una renovación en la política boliviana y una actitud más receptiva por parte de sus nuevos representantes.
En su mensaje público, Edmand Lara remarcó su compromiso personal con los votantes, declarando: “No va a defraudar a esa gente que apostó por él” y prometiendo que no permitirá que ningún funcionario ni ministro incurra en actos contra el país. Además, insistió en la necesidad de mantener transparencia y cercanía con la sociedad boliviana durante su gestión.
El medio 'El Deber' recogió, asimismo, que la historia de Lara en la función pública estuvo marcada por controversias desde que formó parte de la Policía y alcanzó el grado de capitán, hasta que fue separado de la institución tras acusaciones de corrupción en su entorno laboral. Tras ese episodio, Lara canalizó su presencia en plataformas digitales para continuar con las denuncias y críticas a instituciones estatales, transformándose en un referente de sectores sociales inconformes con el funcionamiento de instancias públicas.
La elección del binomio Paz-Lara bajo la bandera del Partido Demócrata Cristiano refleja, según reportó ‘El Deber’, una tendencia social hacia candidatos que integran elementos tradicionales de poder y nuevas voces surgidas de la interacción digital, una fórmula que fue recibida con expectativa por una parte significativa del electorado. Las declaraciones de Lara acerca de la comunicación interrumpida después de la victoria abren interrogantes sobre la dinámica interna de la futura administración y el tipo de gestión que se implementará una vez se concrete el cambio de mando.