
En una comunicación oficial, el presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, informó que 208 tripulantes de un segundo buque iraní han sido trasladados a la capital, Colombo, como parte de una operación de emergencia tras el reciente ataque en el océano Índico, donde más de 80 personas perdieron la vida. El medio detalló que este traslado busca prevenir nuevas pérdidas humanas y atender las preocupaciones sobre la seguridad regional tras la escalada de tensiones derivada de los acontecimientos en Irán.
De acuerdo con la información publicada, el ataque tuvo lugar el miércoles cuando un submarino estadounidense utilizó un torpedo contra una fragata iraní. El Pentágono, citado por varios medios, señaló que la operación culminó con el hundimiento del buque iraní, resultando en la muerte de 87 tripulantes. Washington describió este hecho como el primer ataque de estas características por parte de un submarino estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial. Según informó el portavoz del Gobierno de Sri Lanka, Nalinda Jayatisa, la prioridad inmediata ha sido evacuar a quienes permanecían en un segundo buque iraní localizado dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de Sri Lanka.
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El portavoz Jayatisa afirmó a la prensa que las autoridades ceilandesas ejecutaron las medidas necesarias para afrontar la situación, con el objetivo de minimizar la cantidad de víctimas y proteger tanto a los ciudadanos iraníes como la estabilidad en la región. “Llevaremos a cabo las acciones necesarias para resolver la situación, minimizar la pérdida de vidas y garantizar la seguridad regional”, reiteró Jayatisa, según consignó la fuente original.
Los evacuados corresponden a la tripulación de un segundo buque de guerra iraní que, tras el ataque del miércoles, quedó frente a las costas de Sri Lanka. Las autoridades establecieron un proceso de traslado hacia Colombo, donde los 208 tripulantes evacuarán mientras el buque afectado se dirige al puerto de Trincomalee, en el este del país. Según reportó la agencia, la decisión de conducir la embarcación a Trincomalee busca facilitar las labores de inspección y brindar asistencia humanitaria y técnica a los ocupantes evacuados.
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El medio añadió que la presencia del buque iraní dentro de aguas srilanquesas fue confirmada por el Gobierno local el jueves, intensificándose tanto las labores de vigilancia como los protocolos de coordinación entre la Marina de Sri Lanka y demás organismos estatales responsables de la seguridad marítima. Esta respuesta inmediata pretende evitar consecuencias mayores en un contexto calificado por las autoridades como extremadamente delicado debido al reciente incremento de las hostilidades en la región.
La fuente explicó que la escalada de la guerra en Irán y su repercusión en la actividad naval del océano Índico han motivado la preocupación internacional sobre la estabilidad en el área. A raíz del ataque estadounidense, Colombo se convirtió en punto de llegada para los tripulantes rescatados y, según las fuentes oficiales, se han puesto en marcha preparativos para gestionar su alojamiento y atención mientras las investigaciones sobre el incidente prosiguen.
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Mientras tanto, organismos de seguridad y autoridades civiles de Sri Lanka han reforzado su presencia en los sectores portuarios y zonas costeras adyacentes a la trayectoria del buque iraní con el fin de dar respuesta rápida ante cualquier nuevo incidente vinculado al conflicto. Según indicó el portavoz Jayatisa, Sri Lanka también mantiene coordinaciones con representantes internacionales para asegurar que la operación se ajuste a los estándares de las leyes internacionales y para evitar acciones que puedan agravar la situación en el océano Índico.
De acuerdo con la información difundida, el ataque con torpedo ejecutado por el submarino estadounidense marca un precedente en la actividad militar en la región, alterando los equilibrios de seguridad y exponiendo nuevos retos para los países costeros como Sri Lanka. El traslado urgente de los tripulantes a Colombo se instituyó como una medida pragmática para gestionar la emergencia humanitaria y contener el impacto del episodio en la estabilidad del sur de Asia.
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