
El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, ha reclamado a la comunidad internacional medidas para apoyar a la población siria en este "momento crucial", marcado por un goteo constante de retornos de personas refugiadas: más de 500.000 han vuelto a Siria desde septiembre, 200.000 de ellas desde la caída en diciembre del régimen de Bashar al Assad.
A estos datos se suman que casi 600.000 personas han podido moverse dentro de Siria y regresar a sus hogares, si bien la ONU aún calcula que aún hay 7,4 millones de desplazados internos y más de 6 millones de refugiados repartidos por todo el mundo --en su mayoría en países vecinos--.
"Debemos aprovechar esta ventana de oportunidad crítica para ayudar al país a salir de años de crisis y derramamiento de sangre", ha dicho el máximo responsable de ACNUR, Filippo Grandi, al término de una visita a Siria en la que ha alertado de las "dificultades abrumadoras" de quienes "están dando el valiente paso de regresar a casa, anhelando un futuro mejor".
En este sentido, ha recordado las graves carencias en materia de vivienda o infraestructuras, así como la "pobreza generalizada", y ha apelado a un enfoque integral "para que los retornos sean sostenibles, seguros y dignos. Esto implica "invertir en empleos, recuperar la atención sanitaria, reconstruir escuelas y restablecer servicios esenciales como electricidad y agua potable".
También ha abogado por levantar las sanciones internacionales, en el marco de una visita en la que se ha visto con distintas autoridades locales, entre ellas el yihadista Ahmed al Shara, que ejerce ahora como líder de facto de Siria en esta etapa de transición.
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