Cracovia (Polonia), 21 ene (EFE).- El primer ministro polaco, Donald Tusk, ha ordenado este martes al Ministerio de Exteriores que prepare a los consulados polacos en Estados Unidos para posibles deportaciones de polacos tras el anuncio de mano dura del presidente Donald Trump con la inmigración irregular.
En una rueda de prensa en Varsovia, Tusk declaró que "después de los primeros anuncios sobre posibles deportaciones de inmigrantes ilegales de los Estados Unidos, pedí (...) a nuestros consulados, oficinas y servicios en Estados Unidos que estén preparados para las posibles consecuencias (...) en relación con los polacos que trabajan y viven en Estados Unidos con diferentes niveles de legalidad".
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El primer ministro polaco aseguró a los polacos que residen en EE.UU. que "pueden contar con la ayuda de los funcionarios consulares y del Gobierno polaco" y añadió que "todo polaco será bienvenido en su país y encontrará un lugar en su patria".
"Cada uno de ellos encontrará aquí su América y los recibiremos a todos con los brazos abiertos", subrayó Tusk.
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Estas declaraciones se producen después de que Trump prometiera poner fin a la "invasión" de inmigrantes ilegales en Estados Unidos.
El senador polaco Michał Kamiński expresó su preocupación acerca de que las acciones de Trump puedan afectar negativamente a los inmigrantes polacos en Estados Unidos y señaló que "por alguna razón la operación está programada para comenzar en Chicago, una ciudad con una importante población polaca".
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"Si las deportaciones se dirigen a este grupo, muchos de los cuales son indocumentados, la idea de que Trump es pro-polaco se desmoronará rápidamente", declaró Kamiński.
Se estima que casi nueve millones de polacos viven en Estados Unidos, la mayoría de ellos en el área de Chicago, si bien no hay datos disponibles sobre la cantidad de residentes ilegales de ascendencia polaca en ese país.
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Se da al circunstancia de que, en la década de 1980, una empresa de Trump contrató a 200 albañiles polacos indocumentados, apodados la 'Brigada Polaca', para la construcción de la Torre Trump en Nueva York.
Estos trabajadores demandaron a Trump por sus precarias condiciones laborales, con turnos de doce horas, siete días a la semana, sin pago de horas extras y un salario de cinco dólares la hora.
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El juez federal Charles Stewart reconoció que los trabajadores eran indocumentados y trabajaban "fuera de los registros", tras lo cual la demanda se resolvió en 1999 con un acuerdo económico. EFE
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