Susana Samhan
Lisboa, 6 dic (EFE).- La valentía es el rasgo de la personalidad de Mário Soares (1924-2017) que primero citan quienes estuvieron más cerca del considerado como uno de los padres de la democracia en Portugal, cuando se cumple el centenario de su nacimiento este sábado.
Su amigo y uno de sus más fieles colaboradores, Vítor Ramalho, apuntó a EFE que "la democracia y la libertad" son el legado del que fuera primer ministro y presidente del país, además de cofundador del Partido Socialista (PS) luso.
"Era un hombre muy valiente, amigo de grandes personalidades españolas, desde luego que de Felipe González, pero no solo de personalidades históricas, era amigo de España", dijo a EFE Ramalho, que fue secretario de Estado y asesor de Soares cuando fue presidente.
"Un día -rememoró- le pregunté cuál es la característica que pensaba que un político debía tener en primer lugar y me dijo 'el coraje".
Nacido en Lisboa en el seno de una familia liberal, Soares fue defensor de la libertad y del anticolonialismo durante la dictadura salazarista (1933-1974). Por ese activismo político, fue encarcelado en doce ocasiones, deportado a Santo Tomé y Príncipe en 1968 y finalmente obligado a exiliarse en Francia a partir de 1970.
En 1973 fundó el PS luso en Alemania y fue elegido su secretario general, cargo que desempeñó durante casi trece años. El 28 de abril de 1974, tres días después de la Revolución los Claveles fue el primer exiliado político en regresar a Portugal tras la caída de la dictadura.
Como primer ministro de tres Gobiernos (1976-1977, 1978, 1983-1985) se dedicó a consolidar la democracia y lideró la integración de Portugal en Europa.
En 1986 se convirtió en el primer civil elegido por sufragio universal como presidente de Portugal con un proyecto de modernización del país a lo largo de dos mandatos hasta 1996.
Ramalho lo describió como un hombre "profundamente culto" fiel a sus principios: "Tenía ideales muy fuertes del socialismo democrático, entendía que los mercados deben ser regulados y que era necesario que el Estado tenga un papel importante".
También "defendía sin concesiones la igualdad de género y todas las igualdades que derivan de la naturaleza humana", detalló su colaborador, quien afirmó que buscaba una sociedad justa y equilibrada "con un justo reparto de los ingresos entre las personas".
Según Ramalho, junto a la valentía otro rasgo que también lo definía era ser "un hombre de partido".
"Tenía esa noción de la importancia del partido, de la conexión con él, de la dinámica partidaria, del debate de ideas, de las corrientes diversificadas dentro del mismo", indicó el político.
Soares "decía cuando creó el partido que para él era como un 'Stradivarius' que debía ser tocado a la perfección siempre atento al propio violín", rememoró Ramalho, quien ve que el PS de ahora debería prestar atención a esos fundamentos.
Ante el avance de la ultraderecha, Ramalho reflexiona que Soares hubiera sido pedagógico con los ciudadanos y opinó que actualmente no se cuida la relación de las personas con la Administración: "Los ciudadanos no quieren dictadura pero tampoco lo que hay ahora, y por tanto aquí es muy importante el papel del Partido Socialista".
Isabel Soares, hija de Mário Soáres, recuerda que el optimismo de su padre era "extraordinario".
"Una de sus frases más emblemáticas y la que más nos transmitió a nosotros, sus hijos, a mi hermano y a mí, fue la de que 'sólo el que deja de luchar es vencido', resaltó en declaraciones a EFE.
De niña se acostumbró a ver a su padre en la cárcel, algo "doloroso y difícil", aunque le sirvió para darse cuenta de que "él estaba luchando por el país".
Su madre les instaba a no llorar en esas visitas para que la policía política no les viera derrotados: "Siempre pensábamos que mi padre estaba luchando por algo superior, que era el interés del país y el interés de sus buenos ciudadanos, por lo que creíamos que era una lucha justísima y que debíamos ayudar en eso".
En ese sentido, Isabel Soares no duda en señalar que sin su madre, Maria Barroso, "una mujer extraordinaria", su padre no hubiera sido lo que llegó a ser.
Ambos dan nombre a la organización que el político fundó en 1991, la Fundación Mário Soares y Maria Barroso, situada justo enfrente del Parlamento portugués, para promover un legado de libertad, tolerancia, solidaridad e igualdad. EFE
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