Moscú, 14 nov (EFE).- El museo de la historia del GULAG cerró hoy sus puertas por orden de las autoridades locales por infringir las medidas antiincendios, lo que ha despertado las críticas incluso de personalidades vinculadas con el Kremlin.
"Se detectaron infracciones de la seguridad anti-incendios (...), que representan una amenaza para la seguridad y la comodidad de los visitantes, y deben ser subsanadas", explicó en un comunicado la dirección del museo fundado en 2001.
Según la prensa local, el motivo es la existencia de una cámara de ventilación del metro de Moscú en el edificio situado en el norte de Moscú, al que el museo se trasladó en 2015.
"La decisión de suspender provisionalmente las actividades del museo fue tomada por motivos de seguridad", señaló el departamento de cultura del Ayuntamiento a la prensa local.
El museo, que recibió en 2021 un premio del Consejo de Europa, entre otras cosas, por mantener viva la memoria de las represiones estalinistas, en una de las últimas instituciones independientes vinculadas con la sociedad civil que aún operan en este país.
La directora del museo Pushkin, Elizaveta Lijachova, tachó de "tontería" el cierre y expresó su confianza de que cuando los dirigentes rusos reciban la noticia lo reabran y "dejen a la gente en paz".
"Por supuesto, (la cámara de ventilación) apareció ayer y por eso había que solucionar ese problema con urgencia (...) Parafraseando al camarada Stalin: 'Una tontería rayando el delito'. La gente que tomó la decisión del cierre por ese, diciéndolo suavemente, extraño motivo, no saben lo que hacen", dijo a la emisora BFM.
Destacó que el museo es "una de las principales y más prestigiosas instituciones del país" y lamentó que alguna gente "que se considera patriota considere que abordar las represiones estalinistas le da alas a nuestro enemigos".
"No es así. Sólo nosotros podemos hablar de nuestro pasado, sólo nosotros podemos de alguna forma estudiarlo e interpretarlo", dijo.
El Kremlin lanzó en vísperas del comienzo de la guerra en Ucrania una campaña contra la sociedad civil que llevó al cierre, entre otros, de Memorial, organización galardonada con el Nobel de la Paz en 2022.
Al cerrar dicha organización, según sus críticos, el Kremlin intenta borrar la memoria de las represiones estalinistas, tendencia en la que se enmarcaría lo ocurrido hoy con el Museo de la Historia del GULAG.
El GULAG, la red de campos de trabajo soviéticos, devoró a todos los estamentos de la sociedad soviética, desde delincuentes de poca monta hasta conocidos intelectuales, desde científicos (Koroliov o Túpolev) hasta comunistas empedernidos, hasta alcanzar los 20 millones de soviéticos.
"Nuestro museo es un ejercicio de memoria histórica. El GULAG es parte de la historia del pueblo ruso. Un 25 por ciento de los soviéticos fueron víctimas directa o indirectamente de ese sistema.", comentó en su momento a EFE su subdirector, Yegor Larichev, quien admitió que "el museo está incompleto", ya que las autoridades se niegan a desclasificar los archivos del temido KGB.
Desde hace años el presidente ruso, Vladímir Putin, intenta rehabilitar la figura de Stalin, al tiempo que critica al fundador de la Unión Soviética, Vladímir Lenin, por cometer errores que condujeron finalmente a la disolución del Estado totalitario.EFE
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