
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha abierto esta semana un nuevo frente en la ya encarnizada lucha preelectoral al calificar de "basura" a los seguidores del candidato republicano, Donald Trump, que no ha dudado en criticar unas palabras de las que ha tratado de desmarcarse tanto la Casa Blanca como la vicepresidenta Kamala Harris.
Biden utilizó el término el martes, durante un acto de campaña en el que se refirió a otras polémicas declaraciones proferidas por un cómico en un mitin de Trump sobre Puerto Rico. El cómico dijo de este territorio que era "una isla de basura flotante", en un discurso recuperado por el presidente saliente.
"La única basura que veo flotando es la de sus seguidores", señaló Biden, en unas declaraciones que intentó corregir rápidamente la Casa Blanca para señalar que lo que el presidente estaba describiendo como 'basura' no era a los simpatizantes del magnate republicano sino a su "odiosa retórica" contra la comunidad latina.
Harris ha incidido este miércoles en que el equipo de Biden ha "aclarado" los comentarios, si bien ha querido matizar que "discrepa rotundamente" con cualquier crítica que aluda al sentido del voto. "Seré la presidenta de todos los estadounidenses, me voten o no", ha zanjado en declaraciones a los medios.
Por su parte, Trump ha aprovechado las declaraciones de Biden para cargar en su red social contra Harris por su "campaña de odio" y ha advertido de que "no se puede gobernar Estados Unidos si no quieres a su población". Así, cree que tanto Biden como su 'número dos' "no pueden ser presidentes", en un mensaje en el que se ha reivindicado como "el presidente de toda la población" apelando directamente a "ciudadanos de todas las razas, religiones, colores y credos".
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