Luciana Aymar:"Al ganar el Mundial de Rosario nos sentimos como el equipo de fútbol ahora"

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Madrid, 27 jul (EFE).- "Nosotras entrenábamos con ropa de hombre. A mi me tocaba bajar todo el tiempo de Rosario a Buenos Aires para entrenar, cuatro horas en micro, y había gente que me decía que para qué seguía si no me generaba remuneración. Lo seguí intentando y me siento muy orgullosa. Cuando ganamos el Mundial de Rosario nos sentimos como el equipo de fútbol ahora".

Es la reflexión en una entrevista con EFE de Luciana Aymar, "Lucha", la jugadora emblemática de la selección argentina doce años después de su último partido con el equipo en Londres 2012. Fue el 10 agosto, una fecha que no olvidará porque fue su despedida de la selección y el día que cumplió 35 años.

Entonces, cuando fue abanderada de su país, ganó su cuarta medalla olímpica, la segunda plata que se sumó a la de Sídney 2000 y a los dos bronces de Atenas 2004 y Pekín 2008, metales que guarda de dos en dos en Chile, donde vive desde hace siete años con su marido, el extenista Fernando González, y sus hijos, y Argentina, donde viaja con mucha frecuencia a ver a su familia.

"Cuando llega el momento de los Juegos una acumula nostalgia y empieza a recordar lo vivido. Cuando dejé de jugar me pasaba en cada torneo de 'Las Leonas'. Es como que vas con la mente hacia atrás, la inauguración, los momentos, son únicos... Los primeros siempre tiene sus cuotas especiales porque todo te llama la atención. Ves la villa olímpica como una ciudad gigante y te cruzas con deportistas que has visto en televisión con los que quieres hacerte fotos. Todo te deslumbra y los vives con mucho nerviosismo. En los primeros la responsabilidad no estaba en mi, estaba en las más grandes, ya en los otros estaba más concentrada en jugar porque ya era la líder de mi equipo y tenía como una mochila bastante importante".

Para Aymar, la plata ganada en Sídney 2000 fue "como una revolución" de su equipo, que pasó de ser el seleccionado femenino de hockey a 'Las Leonas' y empezó "a tener mucho más reconocimiento", igual que el Mundial que ganaron en Rosario en 2010 ante su público, en un estadio que desde poco después tiene su nombre

"Nos sentíamos como el equipo de fútbol hoy en día, seguidas por todo el mundo. Llegamos al monumento a la bandera y estaba lleno de gente. Cuando entro ahí, ver la estatuilla, el nombre y todo lo que hemos vivido en ese lugar... se me pone la piel de gallina y queda muy cerca de donde viven mis papás. Es un lindo reconocimiento de mi ciudad", rememoró.

También el momento en el que decidieron bautizarse como 'Las Leonas', "un nombre elegido entre todas. "Cuando lo elegimos había un pizarrón con muchos nombres. Pusimos las características de lo que significaba ser algo. La psicóloga dijo que le gustaba las leonas porque son aguerridas, buscan su presa, cuidan sus hijos y terminamos siendo 'Las Leonas'

Vinculada al deporte como embajadora de Laureus y sin descartar la opción de trabajar cerca de "Las Leonas" si surge la oportunidad en un futuro, Aymar, desea que su antiguo equipo logre en París el oro que se le ha resistido hasta la fecha, convencida de que "lo pueden lograr" y "muy orgullosa" de ser así.

"Siempre voy a estar ahí empujando porque fue mi vida, fueron 20 años. Cuando lo dejé tuve muchos momentos de angustia, de tristeza. Me faltaba la otra mitad. Tuve mi terapia, me ayudó un montón. Los deportistas de alto rendimiento necesitamos esa contención profesional durante la carrera y prepararnos para la pos-carrera, porque no es nada fácil. Te tiran al mundo y uno no sabe qué hacer, por eso en Argentina estamos tratando de que todos los deportistas tengan un taller para prepararse y poder transformar el talento que tiene el deporte en otros aspectos de la vida", concluyó. EFE

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