Los dobles llenan de vida la piscina de La Defense a tres días del estreno olímpico

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Javier Villanueva

París, 24 jul (EFE).- Todavía faltan tres días para que la piscina de La Defense Arena se convierta en uno de los principales focos de atención de los Juegos Olímpicos de París, pero la impresionante instalación acuática ubicada en el barrio financiero de la capital francesa ya bulle de vida y... de carreras.

No buscan batir ningún récord del mundo, ni subirse a lo más alto del podio, pero por unos momentos los afortunados voluntarios que ejercieron de dobles de cámara en la pileta parisina pudieron sentirse como si fuesen el francés Leon Marchand o la estadounidense Katie Ledecky.

Presentados como estrellas por el 'speaker' de la instalación, uno por uno fueron ocupando sus respectivas calles seguidos por una cámara que captó cada uno de sus movimientos para que nadie pudiera perderse ni el más mínimo detalle en la inmensa pantalla gigante que ocupa uno de los laterales de La Defense Arena.

Preámbulo del inicio de una carrera que las cámaras de televisión captaron desde todos los ángulos posibles en una última prueba antes de que el próximo sábado comience la competición de natación en La Defense Arena.

Poco importó que nada se parecieran a las estrellas que ocuparán esas mismas calles en apenas unos días, ya que cada uno de los voluntarios, de edades y condición física de los más variadas, que se zambulló este miércoles en la piscina dieron lo máximo para imponerse en su carrera 'olímpica'.

Un esfuerzo que se recompensó con los primeros planos de los ganadores que se mostraron en las pantallas, mientras que la megafonía de la instalación resaltaba sus nombres, eso sí, figurados, y sus tiempos.

Rutina que se prolongó por el obligado paso por la zona mixta para atender a los periodistas, como harán los nadadores que participarán en la competición olímpica.

Un recorrido que culminó con la subida al podio y la entrega de medallas, así como la interpretación del himno del ganador, en este caso, como no, la Marsellesa.

Todo un baño de gloria que se culminó con el posado delante de los fotógrafos, interpretados igualmente por dobles, que les pedían que saludaran y mostrasen sus recién ganados metales.

Un ritual que si hoy fue de prueba a partir del próximo sábado dará paso a una feroz competición por convertirse en los reyes y reinas de la piscina, una corona que por unos instantes pudieron llevar sobre sus cabezas estos afortunados dobles que siempre podrán decir que han nadado en una piscina olímpica. EFE

jv/ism