
La Habana, 15 may (EFE).- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró que la Administración del mandatario estadounidense, Joe Biden, carece de voluntad para cambiar la situación hacia la isla caribeña.
"Nosotros tenemos la convicción de que esta actual Administración no tiene ninguna voluntad en cambiar la situación hacia Cuba", expresó Díaz-Canel en una entrevista con el periodista franco-hispano Ignacio Ramonet publicada este miércoles en redes sociales y diversos medios (entre ellos oficiales cubanos).
El gobernante cubano apuntó que ello se debe a que Biden "prioriza mucho su política hacia los intereses de una minoría, que es la mafia cubanoamericana, que radica en la Florida, y eso aleja las posibilidades de tener una relación como nosotros queremos tener".
Díaz-Canel habló con Ramonet sobre asuntos de política doméstica e internacional y, en el caso de la relación con Estados Unidos, comentó que en ese país "el tema no es de partidos" ya que "un demócrata actúa igual que un republicano".
"La Administración Biden ha tenido expresiones y acciones muy perversas contra Cuba", criticó el presidente al asegurar que, durante la pandemia de covid-19, Washington "presionó" a empresas productoras de oxígeno medicinal "para que no llegara ese oxígeno a Cuba".
Díaz-Canel reiteró su deseo de tener una "relación civilizada entre vecinos donde podría haber cooperación, intercambio económico, comercial, científico, financiero, cultural, en todos los ámbitos de la vida", pese a las diferencias ideológicas.
"Ojalá cambiaran y ojalá pudiéramos tener el espacio para discutir frente a frente todas nuestras posiciones y que hubiera otro tipo de relación y que se levantara el bloqueo", comentó en referencia a las sanciones de Wahington contra la isla.
Expuso que su Gobierno le ha hecho llegar "por vías directas e indirectas" a al actual Gobierno su disposición a sentarse "en una mesa en igualdad de condiciones, sin imposiciones y sin condicionamientos para hablar de todos los temas que tienen que ver con la relación entre Cuba y los Estados Unidos".
Díaz-Canel volvió a acusar a Washington de convocar "toda la manipulación mediática, todos los sucesos del 11 de julio", en referencia a las masivas protestas antigubernamentales que estallaron ese día de 2021 en Cuba.
"Hoy tienen tanto cinismo que son capaces de afirmar que ellos no han ido a otro momento de la relación con Cuba por lo que sucedió el 11 de julio. Eso es un cinismo tremendo y es una mentira tremenda con la cual quieren justificar ante el mundo su posición", afirmó.
También lamentó que Biden haya mantenido las medidas contra Cuba adoptadas por su antecesor, Donald Trump (2017-2021), como la de incluir al país caribeño en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, que dificulta las operaciones financieras internacionales de la isla.
Ambos países se han acercado en los últimos años en temas como la migración, el intercambio académico-científico o la asistencia ante desastres que han acercado a Cuba y EE.UU., pero aún muy lejos de los niveles del llamado "deshielo" impulsado en 2015 por los expresidentes Barack Obama y Raúl Castro.
Cuba y Estados Unidos mantienen un distanciamiento político, económico e ideológico que se remonta al triunfo de la revolución en Cuba en 1959.
Ramonet, que ha expresado en reiteradas ocasiones su simpatía por el sistema socialista de la isla, realizó una extensa entrevista al expresidente cubano Fidel Castro que acabó convertida en el libro Cien horas con Fidel.
La Habana, 15 may (EFE).- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, acusó al Gobierno de Estados Unidos de financiar a grupos que supuestamente se comportaron de manera violenta en las protestas del 17 de marzo en algunas ciudades del país y negó que hubiese habido represión policial.
Díaz-Canel hizo estas afirmaciones en una rara y extensa entrevista, concedida al intelectual franco-español Ignacio Ramonet y publicada este miércoles en redes sociales, al ser interrogado por las protestas espontáneas de cientos de personas en media docena de ciudades, casi todas en el oriente cubano.
Estas manifestaciones, en las que se gritó principalmente "Corriente y comida" para protestar por los apagones y las escasez de alimentos, pero también "libertad", fueron protestas eminentemente pacíficas, especialmente la principal, que tuvo lugar en Santiago de Cuba.
Díaz-Canel, que es también primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), afirmó que "la mayor parte" de las protestas transcurrieron "en una situación de reclamo pacífico".
No obstante, agregó que hubo "pequeños grupos que no se han comportado de manera pacífica".
"Muchas de esas personas han estado financiadas por proyectos subversivos del Gobierno de los Estados Unidos y reciben dinero con sistematicidad para aprovechar coyunturas como esa y manifestarse en contra de la Revolución", acusó.
Añadió que ni siquiera en esos casos hubo "una respuesta represiva" y que la "respuesta judicial" se limitó a quienes "cometen hechos vandálicos y atentan contra propiedades estatales, contra propiedades sociales" y "alteran el orden público".
"Eso entonces sí lleva una respuesta que no es por ideología, es una respuesta judicial, una respuesta jurídica -como lo harían en cualquier otro país- debido a que están alterando el orden público, están alterando la tranquilidad ciudadana, están cometiendo fechorías o están cometiendo hechos vandálicos", argumentó.
ONG y plataformas han criticado la respuesta policial de estas protestas y situado entre 20 y 24 el número de personas que, a su juicio por razones políticas, permanecen detenidas a raíz de estos hechos.
Díaz-Canel señaló asimismo que "plataformas mediáticas de intoxicación" y "medios internacionales" no representaron fielmente lo sucedido porque siguen un "libreto de guerra no convencional" que habla de "estallido social", "represión", "presos políticos entre comillas", "estado fallido" y "cambio de régimen".
"Ese es el guion y el libreto de la Guerra No Convencional que hoy se aplica contra Cuba, que se aplica contra Nicaragua, que se aplica contra Venezuela", afirmó.
Ramonet, que ha expresado en reiteradas ocasiones su simpatía por el sistema socialista de la isla, realizó una extensa entrevista al expresidente cubano Fidel Castro que acabó convertida en el libro Cien horas con Fidel.
La Habana, 15 may (EFE).- El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este miércoles que el incipiente sector privado, surgido en la isla desde 2021, "no va a ser enemigo de la revolución" pese a intentos en este sentido de Estados Unidos.
La afirmación de Díaz-Canel se publicó en una rara y extensa entrevista concedida al intelectual franco-español Ignacio Ramonet y difundida este miércoles en redes sociales y varios medios, entre ellos oficiales cubanos.
"Creo que este sector va a seguir ampliándose, va a seguir formando parte de nuestro entramado de actores económicos, y va a ser un sector que no va a ser enemigo de la revolución", aseguró sobre las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) privadas.
En la actualidad, en Cuba operan unas 11.000 mipymes, en su inmensa mayoría privadas, que se dedican principalmente a la importación de alimentos y a la gastronomia, la construcción y otros ámbitos básicos.
El presidente cubano indicó que percibe "una enorme contradicción" entre los sectores políticos y económicos en Estados Unidos que abogan por apoyar a las mipymes como "agentes de cambio" y quienes las acusan de ser una mera "fachada" del sistema socialista de la isla.
"Hay una pretensión, que conocemos, muy directa del Gobierno de los Estados Unidos de tratar de convertir a este sector en uno de oposición a la revolución", indicó.
Díaz-Canel no se refirió a las controversias dentro de su propio país y del oficialismo entre quienes defienden las mipymes por su aportación a la economía nacional en un momento de grave crisis y quienes las acusan de introducir el capitalismo y atizar la inflación.
Agregó, sin embargo, que el Gobierno cubano sigue considerando prioritaria a la empresa estatal socialista, que opera en condiciones de monopolio en sectores clave (telecomunicaciones, turismo, salud) y supone el aporte mayoritario al producto interno bruto (PIB).
Con respecto a la crisis, indicó que el plan de ajuste "se va a desarrollar durante un período prolongado, digamos, hasta el año 2030". "Habrá que estar ajustando para, en el menor tiempo posible, lograr los equilibrios macroeconómicos que necesita el país", afirmó.
Entre los principales problemas económicos, Díaz-Canel citó "la inflación", el "mercado cambiario" y la "tasa de cambio" entre el peso y el dólar, la "política monetaria" y la política fiscal".
Cuba se encuentra sumida en una grave crisis desde hace cuatro años, evidente en la escasez de básicos (alimentos, medicinas, combustible), la inflación galopante, la dolarización parcial de la economía y los prolongados y frecuentes apagones.
Esto ha generado desesperanza y descontento social, lo que ha causado también algunas protestas -no mayoritarias, pero insuales- y una oleada migratoria sin precedentes.
La pandemia de la covid-19, el endurecimiento de las sanciones de EE.UU. bajo la presidencia de Donald Trump (2017-2021) y los errores en políticas económicas y monetarias nacionales han agravado carencias estructurales de la economía cubana.
Ramonet, que ha expresado en reiteradas ocasiones su simpatía por el sistema socialista de la isla, realizó una extensa entrevista al expresidente cubano Fidel Castro que acabó convertida en el libro Cien horas con Fidel.
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