¿Por qué el Ejército congoleño combate al rebelde M23 en un conflicto de alcance regional?

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Carlos Expósito

Nairobi, 13 mar (EFE).- El este de la República Democrática del Congo (RDC) vive una escalada de violencia que ha agravado la tensión diplomática entre la RDC y Ruanda por la presunta colaboración de Kigali con el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).

Ese conflicto ocurre en el país más grande de África subsahariana, rico en recursos minerales, con algo más de cien millones de habitantes y hogar de una de las peores crisis humanitarias del mundo con casi siete millones de desplazados internos en total.

Estas son algunas claves para entender el conflicto del M23:

El M23 surgió en 2012 integrado por excombatientes de la guerrilla congoleña Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP).

El CNDP, formado principalmente por tutsis (que sufrieron en gran medida el genocidio ruandés de 1994), se constituyó en 2006 para combatir a los hutus de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), fundadas en 2000 por cabecillas del genocidio y otros ruandeses exiliados en RDC.

El 23 de marzo de 2009, el CNDP y el Gobierno congoleño firmaron un acuerdo de paz por el que los miembros del grupo se integraban en las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, en abril de 2012, cientos de soldados -exmiembros del CNDP- se rebelaron contra el Gobierno, al que acusaron de incumplir el acuerdo de paz, y formaron el M23 adoptando como nombre la fecha de la rúbrica del pacto.

En noviembre de 2012, los rebeldes ocuparon Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, rica en minerales y fronteriza con Ruanda, si bien once días después se retiraron y, al cabo de un año, anunciaron el fin de la lucha armada.

Tras años de escasa actividad, el M23 se reactivó en marzo de 2022 y ocupó localidades estratégicas, pero se retiró de algunas zonas a mediados de 2023 por el llamamiento de los líderes de la Comunidad del Este de África (EAC).

Sus combates estallaron de nuevo el pasado 1 de octubre, después de meses de calma relativa.

Desde entonces, ha avanzado hasta situarse a unos veinte kilómetros de Goma y ha tomado el control de las carreteras principales que unen el resto del país con esa ciudad, de más de un millón de habitantes.

Ruanda ha tenido un papel geopolítico fundamental en RDC. La ONU y varios países confirmaron que colabora con el M23 proporcionándole apoyo, armas y soldados, pero las autoridades ruandesas lo niegan.

Según asegura a EFE el profesor e investigador de conflictos para África Central y Oriental en la Universidad de Amberes, Kristof Titeca, el M23 siempre ha servido de vehículo para proteger los intereses ruandeses en el este del Congo.

Ruanda y el M23, por su parte, acusan al Ejército congoleño de cooperar con las FDLR. Por eso, añade Titeca, además de los intereses económicos y políticos de Kigali en RDC, están los de seguridad: "Las FDLR -subraya- son antiguos perpetradores del genocidio. Y Kigali los considera una amenaza existencial para su seguridad".

Según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), unos 2,5 millones de civiles se han visto desplazados sólo en Kivu del Norte, epicentro de los combates entre el Ejército y el M23.

De acuerdo con la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), casi un millón de personas fueron desplazadas debido al conflicto con esos rebeldes. EFE

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