Nayyab Ali, la activista transgénero que lucha por un escaño en las elecciones de Pakistán

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Islamabad, 7 feb (EFE).- La activista Nayyab Ali es una de las dos únicas candidatas transgénero de las elecciones generales de Pakistán, su candidatura es la continuación de más de una década de lucha de esta comunidad en este país asiático donde nunca una persona de ella ha conseguido un puesto de elección popular.

"Tengo la esperanza de ser elegida", admitió a EFE Ali, que concurre como candidata independiente por un sillón en la Asamblea Nacional de Pakistán (Parlamento) en dos circunscripciones en Islamabad.

Con un chile verde como su símbolo electoral, esta reconocida activista recorre las calles de la capital paquistaní junto a varias compañeras de su comunidad para convencer al electorado de la necesidad de un cambio en Pakistán.

"La gente está harta de este sistema político actual. Todos los que están hartos de este sistema político actual deberían votar por mí", aseveró la activista paquistaní.

Además de Ali, Sobia Khan, otra activista transgénero, compite como candidata independiente en estas elecciones generales por un escaño en la asamblea provincial de Khyber Pakhtunkhwa.

Ali lleva más de una década abanderando la promoción y la defensa de los derechos humanos, la igualdad de género y la incursión de las minorías en Pakistán, una lucha que le valió en 2020 el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos, así como el título de Defensora de la Igualdad de Género en Pakistán por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Junto a otras candidatas transgénero, la activista concurrió por primera vez en las elecciones de 2018 por su localidad natal: Okara, en la provincia norteña de Punjab.

Aunque ese año ninguna de las participantes logró representación en el Parlamento, estas sentaron el precedente en las aspiraciones políticas de su comunidad.

Antes de ellas, la primera transgénero en presentarse a unas elecciones fue la presidenta de la asociación de transexuales del país, Shahana Abbas Shani, que concurrió a unas elecciones parciales en la región del Punjab en 2012, aunque no consiguió el escaño.

Pakistán reconoció la existencia del tercer sexo para los documentos oficiales en 2009 -una situación similar a la que existe en Nepal y la India- y en 2018 aprobó una legislación para apoyar a los transexuales, si bien la vida real en este país ultraconservador dista de ser normal.

Sobre las mujeres transgénero en Pakistán, conocidas en este país y en la mayor parte del Sur de Asia como hijras, se mantienen vigentes los estigmas sociales y la mayoría sobreviven en espacios marginados, cercanos al hampa y expuestos a la prostitución y a las enfermedades venéreas.

Las hijras, que traduce como eunuco, son relacionadas con las castas más bajas de la jerarquía social, y en muchos casos se les atribuyen poderes mágicos, por lo que es frecuente encontrarlas en las calles ofreciendo bendiciones a los conductores a cambio de limosnas. EFE

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