
Nueva York, 15 oct (EFE).- La Comic Con de Nueva York lleva años reuniendo a figuras clave de la industria del cómic, pero esta es la primera convención desde que la inteligencia artificial (IA) generativa ganó popularidad, una tecnología temida por los dibujantes, ya que con un par de clics cualquier persona puede crear una ilustración basándose en sus trabajos.
Este multitudinario evento de cuatro días, que termina este domingo y al que mucha gente asiste disfrazada de sus personajes favoritos, está dividido en varias secciones, como un área dedicada a los videojuegos, otra a la venta de artículos de colección, una zona para paneles con expertos, un área de "photocall" para sacarse fotos con estrellas de Hollywood y otra dedicada exclusivamente a los dibujantes.
En esta última, ilustradores de todo el mundo se reúnen en diferentes puestos para charlar con sus admiradores, dar consejos a nuevos talentos, vender sus dibujos y hacer ilustraciones bajo demanda.
A los creadores les piden tanto que dibujen sus propios personajes como que hagan un retrato o que dibujen un personaje específico, como puede ser Harley Quinn, Batman o un personaje más de nicho, en su propio estilo.
Todas estas cosas las pueden hacer en cuestión de segundos herramientas como DALL-E (que al igual que ChatGPT forma parte de OpenAI) o Midjourney, ya que estos mecanismos, pese a no tener el permiso de los artistas, pueden recrear y combinar cualquier estilo.
La falta de ética
El ilustrador español David Baldeón, quien ahora colabora con Marvel Comics, cuenta a EFE que estas herramientas pueden ayudar a los creadores a ser más rápidos, pero que no las utiliza por los "muchísimos problemas éticos que plantean".
Además, Baldeón no cree que el nombre que se le da a esta tecnología es el correcto, pues no es "inteligente" porque "no crea absolutamente nada".
"El arranque que ha tenido (la IA generativa) es básicamente agarrar el material de autores sin pedir permiso, sin preguntar y generar un material que es la media aritmética de todo lo que se ve", recalca.
Una opinión similar se puede escuchar también entre músicos, compositores, fotógrafos, escritores y guionistas.
En septiembre, los escritores George R.R. Martin, John Grisham y Elin Hilderbrand, entre otros, denunciaron a la tecnológica OpenAI por violar sus derechos de autor y por un "robo sistemático a escala masiva" de sus obras.
Esta no es la única denuncia de este tipo a la que se enfrenta OpenAI. Este año, la humorista Sarah Silverman y los autores Christopher Golden y Richard Kadrey demandaron a OpenAI y Meta por infringir los derechos de autor para entrenar a GPT-4 y Llama 2.
La falta de protección de los derechos de autor frente a este tipo de tecnologías también fue uno de los pilares de la huelga de guionistas de Hollywood, que este año ha paralizado la industria cinematográfica estadounidense durante meses.
Los creadores no están protegidos
Hasta ahora, las tecnológicas defienden que sus herramientas no plagian el contenido de los artistas, sino que se inspiran en sus obras para crear un contenido propio.
Tanto los legisladores europeos como los estadounidenses están trabajando en crear regulaciones para ponerle límites a la IA generativa.
No obstante, Baldeón cree que estas regulaciones, sobre todo si no existe una norma global, serán muy difíciles de aplicar debido a lo internacional que es la industria del cómic.
Por su parte, la dibujante italiana Eleonora Carlini, que trabaja para DC Comics, dice que se necesitan regulaciones de inmediato y que el sistema burocrático de la Unión Europea es demasiado lento y complejo como para poder regular la IA a la velocidad que se necesita.
El temor por la IA de Carlini es tal que incluso se imagina que en un "futuro distópico" los artistas tendrán que enseñar sus obras en espacios en los que no se permitan sacar fotos o tener acceso a internet, para que la IA no "robe el material".
La industria tira piedras a su propio tejado
Este año, Marvel usó IA para crear la secuencia de créditos iniciales de la serie "Secret Invasion", secuencia creada por Method Studios en la que se ve un montaje de pinturas en movimiento que representan la invasión de la Tierra.
Brian Cook, dibujante que es conocido por crear graciosas ilustraciones de objetos con culos, dice que no cree que fuese una "buena idea" que Marvel apostara por usar la IA para crear contenido en vez de contratar a dibujantes.
"No están apoyando a sus artistas, que fueron quienes los llevaron a donde están hoy. También es difícil para los artistas ver eso", anota.
Alberto Jiménez Alburquerque, quien también trabaja para Marvel, señala que si es la propia industria la que empieza a "tirar piedras desde dentro" es muy complicado que el resto no siga el ejemplo.
Sarah Yáñez-Richards
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