La Marina de Sri Lanka rescata a más de un centenar de rohinyás a la deriva

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Colombo, 19 dic. La Marina de Sri Lanka rescató a 104 refugiados rohinyá a la deriva en aguas de la nación isleña cuando se dirigían a Indonesia, informó este lunes a EFE una fuente oficial, en una operación aplaudida por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), que alertó de una situación similar en curso en aguas indias.

"En condiciones de mar agitado, la Marina hizo un gran esfuerzo y rescató a 104 nacionales de Myanmar (Birmania) que se encontraban a bordo de una embarcación dañada, y el grupo fue traído al puerto de Kankasanthurai", en el norte del país, dijo a EFE el portavoz de la Marina esrilanquesa, Gayan Wickramasuriya.

El rescate tuvo lugar en la noche del domingo, y Wickramasuriya afirmó que un juez visitó al grupo de rohinyás, que esperaban llegar a Indonesia.

ACNUR felicitó este lunes en un comunicado la rápida acción de la Marina esrilanquesa y de los pescadores locales que acudieron en ayuda de los refugiados.

"Este es un ejemplo de humanidad que todos los Estados en la región deben seguir, para actuar rápida y eficazmente y evitar la trágica pérdida de vidas en el mar", señaló el director de ACNUR para Asia y el Pacífico, Indrika Ratwatte.

La agencia de la ONU señaló su preocupación por los informes de una segunda embarcación de refugiados rohinyás a la deriva en la Bahía de Bengala, cerca de las islas indias de Andaman y Nicobar.

En el barco a la deriva viajan unos 200 rohinyás, según alertó ACNUR el pasado 8 de diciembre, y "de acuerdo con los informes, muchos han perdido la vida y otros corren peligro al carecer de agua y comida".

La bahía de Bengala y el mar de Andamán, en el océano Índico, son usados con frecuencia por los traficantes de personas en Bangladesh para trasladar a bangladesíes indocumentados, migrantes y refugiados rohinyás que intentan llegar a otros países en busca de mejores oportunidades.

Bangladesh acoge a unos 925.000 refugiados rohinyás huidos de Birmania. Entre ellos, unos 774.000 escaparon al país vecino desde el inicio de las operaciones del ejército birmano en 2017, una operación que la ONU calificó de limpieza étnica con visos de genocidio. EFE

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