
La vajilla de bambú es una alternativa a la de plástico o al vaso de café de cartón para llevar. Pero no siempre es buena. Porque muchas veces contiene resina melamínica o de melamina formaldehído, un material plástico termoestable que no es ecológico ni biodegradable. Incluso, en ciertas circunstancias, representan un riesgo para la salud. Este material se usa como aglutinante. Porque cuando, por ejemplo, la lonchera o el recipiente para la sopa consisten en finas fibras de bambú molidas solo adoptan una forma y la mantienen gracias a la resina melamínica. Con calor, la resina melamínica se convierte en un problema Este material plástico no es un problema en sí mismo: si está bien procesado y no es expuesto a una temperatura mayor a 70 grados, no se traspasan sustancias dañinas al alimento. Pero un café recién hecho puede tener más de 70 grados. También sopas, que son transportadas en loncheras de bambú. Si se calientan los contenidos en microondas, también existe el peligro de que las sustancias dañinas pasen al alimento, según mostraron estudios efectuados. El formaldehído puede irritar ojos, piel y vías respiratorias y está bajo sospecha de causar cáncer. De la melamina se cree que puede ser responsable de enfermedades de la vejiga y los riñones. No poner en el microondas Los expertos aconsejan por lo tanto utilizar para café, té y otros alimentos calientes una vajilla hecha de algún material que no sea bambú. Y su contenido no debería calentarse en el microondas. De hecho, un símbolo en el producto o en el envase debería indicar si esto es posible. En algunos casos, los fabricantes informan de las temperaturas máximas que aquel puede soportar. Como alternativa, lo mejor es recurrir a productos de bambú puros, aconsejan los expertos. La estructura material de estos recipientes, tablas o platos es similar a la de fibras de madera. Por cierto, los fabricantes no tienen obligación de informar si sus productos son de fibras molidas y resina melamínica. Si acaso deciden informarlo voluntariamente, se puede leer sobre el envase o el producto mismo. Quien quiera estar seguro y prefiera renunciar al bambú, encuentra numerosas alternativas ecológicas en el mercado: actualmente se usan, por ejemplo, vasos de acero inoxidable y porcelana o loncheras de vidrio. dpa