
Cuando a principios de marzo se anunció que la alemana Mercedes-Benz dejaría de ofrecer la Clase E como taxi, para algunos, el mundo casi se derrumba. Al fin y al cabo, la característica berlina en color marfil claro, así como también sus modelos predecesores, por ejemplo, de la serie W 123, han sido parte del paisaje urbano de ciudades como Berlín, Múnich, Fráncfort y Stuttgart durante décadas. Además, el modelo ha contribuido en parte a la buena reputación de la marca. "Porque lo que se demuestra en el exigente día a día de los taxistas a lo largo de millones de kilómetros, también perdurará en el sector privado", afirma Hans-Georg Marmit, de la organización certificadora alemana KÜS. El experto recuerda los tiempos en los que los taxistas de la ciudad de Stuttgart, sede del fabricante, hacían incluso las veces de asistentes de desarrollo y se les permitía circular por la ciudad en vehículos de preproducción semanas antes del lanzamiento de las ventas. Si bien Mercedes no pretende retirarse completamente del transporte comercial de pasajeros, los tiempos en los que la Clase E tenía una cuota de mercado de más del 80 por ciento en las paradas de los aeropuertos y las estaciones de tren han acabado. A las flotas de taxis ya se han sumado versiones familiares más económicas, austeras berlinas híbridas de Japón y un llamativo número de Teslas. Según confirma un portavoz de la marca, la misma Mercedes vende ahora a los taxistas un número asombroso de furgonetas de la Clase B o V en lugar de la clásica berlina de trasera escalonada. A nivel internacional, Mercedes-Benz no es el único ejemplo de marca preferida por los taxistas. En las paradas de taxis de muchos países hay algunos iconos que han quedado firmemente grabados en la memoria de los turistas y de los viajeros de negocios y forman parte del paisaje urbano desde hace mucho tiempo. Si bien la flota de taxis ha sido renovada varias veces, Nueva York es tan inimaginable sin sus famosos "yellow cabs" como lo es sin el Empire State Building o la Estatua de la Libertad. Los legendarios modelos Checker Cab y el Ford Crown Victoria ya solo existen como coches clásicos. El taxi negro de Londres es tan emblemático como el Palacio de Buckingham o el Puente de la Torre. La ciudad japonesa de Tokio está firmemente vinculada al Nissan Cedric. Ni Bangkok ni Manila estarían completas sin un tuk-tuk traqueteando a la vuelta de la esquina. Y a Delhi o Mumbai también les faltaría algo sin un Hindustan Ambassador, basado en el antiguo Morris Oxford, esperando en las paradas de taxis. Sin embargo, algunos de estos vehículos están mucho más vinculados al sector del taxi que la Clase E de Mercedes: Nissan, por ejemplo, sigue fabricando el acreditado Cedric específicamente para su uso como taxi. Este se dejó de utilizar como vehículo privado en la década de 1960. El "black cab" londinense, fabricado por la británica London Taxi Co, también se vendió inicialmente solo como taxi. Tras la insolvencia y adquisición de la compañía por parte de la china Geely, la nueva filial, rebautizada LEVC, introdujo una versión eléctrica con extensor de autonomía y continúa ampliando la oferta. Según LEVC, no solo se ha lanzado un modelo con volante a la izquierda para la exportación, sino que también se están fabricando una furgoneta e incluso un vehículo de ocio basados en el taxi original. Sin embargo, el cambio que ahora está provocando el fin del taxi de la Clase E en Alemania ya se ha producido en otros lugares, e incluso mucho antes. Checker, el fabricante de taxis por excelencia en Estados Unidos, ya desapareció del mercado en los años 80. En Ciudad de México, el endurecimiento de las leyes medioambientales y de seguridad ha hecho que los últimos miles del icónico Escarabajo de Volkswagen dejen de prestar servicios de taxi. Y la Comisión de Taxis y Limusinas de Nueva York también transformó la escena callejera hace unos diez años al elegir el minibús Nissan NV200 como el "taxi del mañana". Aún no se vislumbra el fin de esta revolucionaria tendencia. Por el contrario, no ha hecho más que empezar, al menos según expertos como Wolfgang Bernhart, de la consultora alemana Roland Berger. El experto prevé un auge de los taxis autónomos y de los llamados "robotaxis", y augura que se avecina una nueva generación de medios de transporte que dará lugar a un nuevo tipo de movilidad individual. Berger establece un paralelismo con la época en la que la carroza motorizada se convirtió en el coche tal y como lo conocemos hoy. Esta nueva tendencia también requerirá vehículos especiales. Y estos llevan varios años circulando, primero como estudios de diseño y ahora también como prototipos, por ferias como la CES de Las Vegas o el Salón IAA de Múnich. Mientras que algunos fabricantes apuestan por los modelos convencionales y los adaptan en consecuencia, otros están desarrollando vehículos completamente nuevos. Volkswagen, por ejemplo, está reequipando el ID.Buzz para su uso autónomo. Waymo, filial de Google, está diseñando junto con el fabricante chino Zeekr vehículos que solo circularán como robotaxis. Pese a estos serios cambios, la Clase E de Mercedes está muy lejos de desaparecer. Si bien está siendo eliminado el modelo para taxis, el fabricante está trabajando en una nueva generación de la berlina para el uso privado. Según un portavoz de Mercedes, esta comenzará a comercializarse en 2023. dpa
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