Cómo aprovechar la temporada alta de ruibarbos

En abril empieza en Europa la temporada alta del ruibarbo de plantación local, que dura hasta junio. Y nada se opone a que nos aprovisionemos para el resto del año y ahorremos así algo de dinero. Porque este es el momento en que el ruibarbo está, comparativamente, en su precio más bajo.

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ILUSTRACIÓN - La frescura del
ILUSTRACIÓN - La frescura del ruibarbo se reconoce en sus tallos firmes y brillantes, así como en las superficies de corte aún húmedas. Foto: Christin Klose/dpa

En abril empieza en Europa la temporada alta del ruibarbo de plantación local, que dura hasta junio. Y nada se opone a que nos aprovisionemos para el resto del año y ahorremos así algo de dinero. Porque este es el momento en que el ruibarbo está, comparativamente, en su precio más bajo.

Se lo puede conservar por ejemplo en forma de mermelada, chutneys o zumos (jugos). También congelarlo es una idea práctica: ni siquiera hace falta blanquearlo para ello. Se lo pela, se lo corta en trozos y se lo coloca en bolsas o recipientes para el congelador (freezer). El ruibarbo luego se puede procesar incluso congelado.

En el momento de la compra se reconoce la frescura del ruibarbo en sus tallos firmes, brillantes, así como en las superficies de corte aún húmedas. En la nevera, esta verdura se mantiene fresca algunos días si se la envuelve en un paño húmedo y limpio y se la guarda en el cajón de las verduras.

¿Compota o muffin?

Para preparar el ruibarbo de modo que quede listo para ser utilizado en la cocina, se lavan los tallos bajo agua corriente y se cortan tanto el extremo superior como el inferior. Los tallos más gruesos, en general, tienen fibras más duras, que se pueden retirar con un cuchillo afilado desde el extremo inferior. Luego, se cortan en trozos pequeños, de entre dos y cinco centímetros.

Son especialmente apropiados, por ejemplo, para la clásica compota de ruibarbo, que, según los expertos, combina maravillosamente con un pudding de vainilla, un yogur natural, un arroz con leche o postres de requesón.

Y también se pueden preparar, de manera muy rápida, unos muffins de ruibarbo: para ello, los trozos se mezclan con una masa -hecha, por ejemplo, de 125 gramos de manteca, 100 gramos de azúcar, 200 gramos de harina, esencia de vainilla, tres huevos, 50 gramos de avellanas molidas, 5 cucharadas de leche y una pizca de sal- y se colocan en moldes de muffin, que se hornearán entre 20 y 25 minutos a 160 grados.

dpa