26 ene (Reuters) - La incidencia acumulada de COVID-19, que mide los casos diagnosticados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días, se situó en España en 3.195 el miércoles, frente a los 3.267 del martes, continuando a la baja tras registrar el viernes el nivel más elevado de la pandemia, según datos del Ministerio de Sanidad.
La estabilización en la incidencia y la moderación las tasas de hospitalización sigue apuntando a la posibilidad de que se haya superado el pico de la actual ola, que no habría revestido la gravedad de otras variantes anteriores en términos proporcionales de hospitalizaciones o muertes.
En lo que respecta a la capacidad utilizada en los hospitales, un indicador de la posible saturación del sistema sanitario, los pacientes ingresados por coronavirus ocupaban el miércoles el 15,06% de las camas disponibles, frente al 15,47% del martes.
En las unidades de cuidados intensivos (UCI) el porcentaje era del 22,74%, frente al 23,28% del informe anterior, aún muy por debajo del récord del 45% registrado en febrero.
El número diario de ingresos en los hospitales por COVID, otro indicador que ha cobrado mayor relevancia frente a los contagios al reducirse la gravedad de muchos casos con la campaña de vacunación, se situó en 2.148, frente a las 2.181 hospitalizaciones del informe previo. (Información de José Muñoz, editado por)
Últimas Noticias
Chipre destaca "solidaridad europea" tras recibir apoyo militar de varios países de la UE
Montero replica a PP que adoptarán todas las medidas "importantes" para bajar costes ante guerra en Irán
El Ejecutivo asegura que analizará el contexto internacional y actuará con rapidez ante cualquier aumento de precios por el conflicto, garantizando apoyo a familias y empresas conforme evolucione la situación en Irán y Oriente Próximo

Presidente de Ecuador asegura que había injerencia de Cuba en actividades políticas
Bruselas "toma nota" del nuevo ayatolá de Irán aunque reitera su condena a la represión de Teherán
La Comisión Europea expresa preocupación por la situación política tras la designación del nuevo líder iraní, exige respeto a los derechos humanos y destaca que solo la ciudadanía iraní debe decidir sobre su futuro, condenando recientes abusos y opresión
