
(Bloomberg) -- La moneda de Argentina registró la menor depreciación en 17 meses luego de que el Gobierno intensificara sus esfuerzos para frenar la inflación antes de las elecciones intermedias.
En junio, el peso perdió 1,1% de su valor frente al dólar estadounidense, su menor caída desde enero de 2020, el primer mes completo del presidente Alberto Fernández en el cargo.
Los encargados de política monetaria consideran que una depreciación más lenta del peso, gestionada por el banco central en un denominado crawling peg, es una herramienta clave para frenar las expectativas de una inflación al alza. Esto es un cambio frente a la estrategia de principios de este año del Gobierno de negociar aumentos salariales con sindicatos que se alineen con el objetivo de inflación del 29% del Gobierno.
Los precios al consumidor se elevaron casi 50% en mayo con respecto a un año antes, el ritmo más rápido desde antes de la pandemia.
Algunos inversores dicen que la maniobra conlleva el riesgo de provocar más inflación acumulada y allanar el camino para una fuerte devaluación el próximo año, una vez que terminen las elecciones intermedias de noviembre.
Los bonos denominados en pesos vinculados al dólar que vencen en 2022 se negocian con rendimientos más bajos que aquellos que vencen a fines de este año. Los corredores dicen que el menor rendimiento es una señal de que los inversores están descontando una devaluación el próximo año.
“El Gobierno tendrá que devaluar y reducir la brecha cambiaria, ganen o pierdan las elecciones”, dice Leonardo Svirsky, titular de ventas y negociación de Bull Market Brokers, con sede en Buenos Aires.
La devaluación acercaría el tipo de cambio oficial de Argentina a las tasas paralelas más débiles, que influyen en las expectativas de inflación. En los mercados no regulados, el dólar cotiza alrededor de 75% más caro que la tasa oficial.
Controles de precios
El ministro de Economía, Martín Guzmán, ya rechazó la idea de una devaluación brusca.
“No hay expectativas de una devaluación luego de las elecciones”, dijo Guzmán el 23 de junio en una entrevista de televisión local. Un portavoz del banco central remitió las preguntas sobre política inflacionaria al Ministerio de Economía, que declinó hacer comentarios.
Sin duda, el Gobierno confiará en varias otras herramientas poco ortodoxas para mitigar la inflación, como subsidios y controles de precios en una serie de rubros, como servicios domésticos, gas, transporte público y algunos productos alimenticios.
Los economistas dicen que la devaluación más lenta, los controles de precios y la impresión de dinero por parte del Gobierno están acumulando una mayor inflación para el futuro. Por ejemplo, el peso solo ha perdido 12% de su valor en lo que va del año, mientras que los precios al consumidor han aumentado 22% durante el mismo período. La caída del tipo de cambio deberá ponerse al día con el ritmo de los precios.
“Después de las elecciones de noviembre, el tipo de cambio va a empezar a acelerarse”, dice Lorena Giorgio, economista en jefe de la consultora Equilibra, con sede en Buenos Aires.
Nota Original:Argentina Slows Peso Devaluation in an Attempt to Curb Inflation
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