Funcionarios neerlandeses se sienten “chivos expiatorios” del gobierno Rutte

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EFE/EPA/Bart Maat/Archivo
EFE/EPA/Bart Maat/Archivo

La Haya, 5 feb (EFE).- Los funcionarios de la Agencia Tributaria de Países Bajos denuncian estar siendo usados como “chivos expiatorios” en el escándalo de las ayudas a los padres y lamentan sentirse “abandonados” por el Gobierno neerlandés en funciones, asegurando que la presión para prevenir fraudes les venía “desde arriba”.
El personal de la Administración Tributaria asegura sentirse abandonados por los altos funcionarios del Ministerio de Hacienda y por los secretarios de Estado correspondientes, y hablan de “frustración mutua entre los altos cargos políticos y oficiales contra los peones”, según mensajes internos dentro de la organización filtrados al diario De Financieele Dagblad (FD).
En el escándalo de las ayudas a padres, las autoridades fiscales consideraron a unos 30.000 progenitores como potenciales defraudadores, sin fundamentos y estableciendo una “lista negra” de familias con doble nacionalidad, lo que condujo a muchos a la ruina para devolver todo lo recibido en años anteriores, con multas, y el bloqueo de las ayudas que necesitaban para pagar los cuidados de sus hijos.
Un informe de investigación parlamentaria de lo ocurrido subrayó que se había hecho énfasis en la eficiencia y la prevención del fraude a la hora de asignar las ayudas, lo que hizo que las circunstancias individuales de los padres fueran total o parcialmente ignoradas.
PRESIONES DESDE ARRIBA
Los funcionarios subrayan que esa presión para ser más eficientes “se impuso desde arriba”, algo que el comité parlamentario reconoció, señalando que el acuerdo de coalición de gobierno en 2010, ya liderado por el liberal Mark Rutte, llevó a un recorte sustancial en la Agencia Tributaria, en gran parte con medidas de austeridad y una mayor carga de trabajo en los empleados, lo que “aumentó más la presión sobre la máquina de las ayudas”.
“Y de nuevo echan sobre nosotros todo un cubo de basura”, escribieron los empleados después de un debate parlamentario esta semana en el que se habló de la elaboración de perfiles étnicos de los ciudadanos para la detección de fraudes.
Los empleados de Hacienda escribieron también una carta a los jefes, sindicatos y secretarios de Estado lamentando que les estén “clavando cuchillos por la espalda” y recordándoles que sienten una “gran distancia entre la parte de la Agencia Tributaria donde se establece la política y el lugar donde se hace el trabajo”, subraya el periódico neerlandés.
Ochenta padres demandaron a Rutte y a cinco ministros por su papel en el escándalo durante este y el anterior gabinete, denunciando que eran conscientes de las ilegalidades que estaban teniendo lugar, pero optaron por ignorar las advertencias y no exigir el cumplimiento de la ley que impide a Hacienda bloquear las ayudas cuando hay sospechas de fraude hasta que escuche los argumentos de los afectados y les permita demostrar que necesitan la asignación.