Todos los incendios en Nueva Gales del Sur, el estado más afectado por la ola de calor en Australia, ya están controlados, anunciaron este jueves las autoridades, que se enfrentan ahora a las lluvias intensas.
Las lluvias contribuyeron a poner fin al "verano negro" que empezó en septiembre y en el que murieron 33 personas en todo el país, pero ahora están causando inundaciones.
"No todos los incendios están extinguidos, todavía hay algunos en actividad en el sur del estado, pero todos están controlados por lo que podemos concentrarnos en ayudar a la gente a reconstruir", dijo el responsable de incendios de Nueva Gales del Sur, Rob Rogers, en Twitter.
"Son muy buenas noticias", afirmó por su parte a la AFP un portavoz del servicio rural de incendios.
La ola de incendios arrasó más de 10 millones de hectáreas del este y el sur de Australia, mató a mil millones de animales y destruyó 2.500 casas.
La crisis afectó a grandes ciudades, como Sídney, que estuvo semanas bajo el humo, y en algunas zonas hubo que desplegar al ejército para rescatar a los ciudadanos.
Los incendios provocados por una larga sequía y agravados por el cambio climático, en el año más caluroso y seco en Australia desde que hay registros.
Ahora la atención está puesta en controlar las inundaciones a la espera de nuevas lluvias en los próximos días, que podrían ser la más importantes en 30 años.
En jueves varios pantanos cerca de Sídney se desbordaron tras días de lluvias torrenciales.
al-arb/fox/pc/zm
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