En diálogo con InfobaeTV, el politólogo Andrés Malamud explicó que los académicos que estudiaron el "Mani Pulite" están disconformes con los resultados a largo plazo, porque "acabaron con el sistema político italiano, pero no con la corrupción, que se hizo más sofisticada". Dijo que Alberto Fujimori, Silvio Berlusconi y Hugo Chávez fueron la consecuencia de la lucha masiva contra la corrupción en sus respectivos países. "Un procedimiento gradual, incremental, daría más resultado", aseguró.

— En una nota que escribiste hace pocos días en el diario La Nación, donde tomás unas líneas de un trabajo que publicó el juez del "Lava Jato", Sergio Moro, en septiembre de 2004, dice: "La acción judicial contra la corrupción solo es eficaz con el apoyo a la democracia. Es ésta la que define sus límites y posibilidades. La acción judicial no puede substituir a la democracia en el combate contra la corrupción". ¿Cómo interpretás esas palabras de Moro en el contexto actual de Brasil?

— Hay dos elementos fundamentales en esto. El primero es que esto que está pasando ahora no es algo que se le ocurrió de repente a un grupo de jueces con intencionalidad política y no quieren al PT o a Dilma. Es algo que los jueces brasileños viene pasando hace mucho tiempo. Y son explícitos cuando publican en una revista académica en el 2004, y dicen que la democracia es fundamental para sostener en el tiempo la lucha contra la corrupción, tomando un modelo internacional. Ese modelo es el italiano, el "Mani Pulite", ese es el segundo elemento.

— Vos me enviaste un papel muy interesante hoy, de Alberto Vanucci sobre el "Mani Pulite", escrito en el 2009.

— Alberto Vanucci es el principal especialista académico en el Mani Pulite, que fue el proceso que descabezó a la clase política italiana en la década del 90, y que dio lugar a Berlusconi. Y lo que tenemos que entender es eso, los tipos que más entienden el Mani Pulite hoy soy críticos de los resultados.

— ¿Entonces el "Mani Pulite" no terminó con la corrupción?

— Así es, el Mani Pulite acabó con la clase política italiana, pero no con la corrupción en Italia. Por el contrario, la potenció, porque les enseñó a los corruptos cómo esconderse de la Justicia. Entonces la consecuencia del Mani Pulite en el mediano plazo fue más y mejor corrupción, o sea, corrupción más refinada, que sabe cómo disfrazarse. Berlusconi es justamente la persona que encarna todo eso. Un sistema que era peor que el anterior. Y nadie está defendiendo el sistema anterior y nadie está pidiendo impunidad, pero este experto académico, que respaldó el proceso de "Mani Pulite", se da cuenta de las desventajas de la persecución masiva de la corrupción. Un procedimiento gradual, incremental, habría dado un mejor resultado.

— Tal vez lo que sucede es que hay una demanda en la sociedad. ¿Qué debería hacer un gobierno nuevo, como el que está en la Argentina en este momento?

— La solución en palabras es fácil. Hay que combatir la corrupción con cuidado. Combatirla necesariamente por una cuestión moral, pero también funcional. Porque la política y la economía funcionan mejor con un nivel menos elevado de corrupción. También porque hay una demanda social, que a veces es maximalista. Y, con cuidado, no es toda la sociedad la que pide que se combata la corrupción. No nos olvidemos que las elecciones se ganaron por una diferencia de dos puntos de diferencia. Además, tenemos que tener cuidado cuando combatimos la corrupción, porque las consecuencias del combate masivo se vieron en Perú en 1990, en Italia en 1994 y en Venezuela en 1998. Cuando descabezamos a la clase política persiguiendo a los corruptos, lo que hacemos es quedarnos sin coordinación política, y la consecuencia termina siendo Fujimori, Berlusconi, Hugo Chávez. El remedio termina siendo peor que la enfermedad.

— ¿Qué pasa cuando lo sistémico, como en Brasil, tiene tantas ramas en todos los partidos políticos, en las empresas, en la misma Justicia?

— Durante mucho tiempo vivimos pensando que había un gobierno de izquierda en Brasil, cuando en realidad era un presidente de izquierda, pero la coalición iba de la extrema izquierda posicional hasta la extrema derecha posicional. El PT estaba en absoluta minoría y hoy está en soledad. El presidencialismo en Brasil se maneja en coalición. Lo que vemos hoy es una presidenta que se peleó con todos, y cada día pierde alguien más. La situación de la Justicia es diferente en Brasil, un contraste con la Argentina. La justicia tiene estabilidad, independencia y están bien remunerados, no necesitan que los compren los políticos. Eso es lo que hace que la situación argentina sea más peligrosa que en Brasil. ¿Qué pasaría si los jueces federales argentinos destruyen el sistema político? Jueces federales que fueron menemistas, kirchneristas y ahora honestistas. Estuvieron siempre con los gobiernos, defendieron siempre a los gobiernos. ¿Cuál es la garantía de que van a hacer justicia ahora?