A 60 años del comienzo del exilio de Juan Domingo Perón, revelan nuevos secretos

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Mientras el gobierno de la Revolución Libertadora debatía sobre cuándo convocar a elecciones para integrar una Convención Constituyente, para luego llamar a elecciones presidenciales y entregar el poder, el año 1957 comenzó con una crisis de gabinete: el nuevo ministro del Interior sería Carlos Alconada Aramburú; Acdeel Salas, en Educación y Justicia; Ángel Cabral, ministro de Comunicaciones; y el nuevo canciller, Alfonso Laferrere. Para algunos observadores, la designación de Alconada, aconsejada por Ricardo Balbín, marcaba la preferencia de Aramburu por el dirigente platense de la UCR. Además del nuevo titular del Interior, Salas y Cabral eran radicales antifrondicistas.


La crisis del radicalismo ya había mostrado sus primeros signos a $nes de 1956 cuando el sector de Arturo Frondizi —presidente del Comité Nacional— se lanzó a propiciar un candidato presidencial para presionar al gobierno con la posibilidad de llamar a elecciones. El Movimiento de Intransigencia Radical apoyó la fórmula Frondizi-Gómez (creando la Unión Cívica Radical Intransigente) y el sector de Ricardo Balbín (que exigía el voto de los a$liados) constituyó la Unión Cívica Radical del Pueblo, propugnando la fórmula Balbín-Santiago H. Castillo. Con la división, grandes dirigentes quedaron en uno u otro lado. Por casos, Alfredo Roque Vítolo y Oscar Alende se encolumnaron en la UCRI, mientras que Crisólogo Larralde y Miguel Ángel Zabala Ortiz se quedaron con Balbín.


Con el paso de los días ambos candidatos comenzaron a marcar sus diferencias. El 9 de febrero de 1957, en un discurso público, Frondizi se dirige "a veinte millones de argentinos" sosteniendo que está dispuesto a integrar sectores relegados de la vida política, al tiempo que ofrece un programa "nacional y popular". Poco después comienza a criticar al gobierno de Aramburu buscando el apoyo del "ilegal" Partido Peronista. A su alrededor comienzan a nuclearse sectores jóvenes que se integran a la política, convirtiéndose Rogelio Frigerio y su revista Qué en sus expresiones más llamativas.


Al margen de la crisis radical que había salido a la super$cie, Pedro Eugenio Aramburu se preparaba para enfrentar otra crisis en el seno de su gobierno. Sintiéndose no consultado sobre la marcha del gobierno, el almirante Isaac Rojas amagó con renunciar, el 16 de diciembre de 1956, en una carta privada al ministro de Marina. A su vez, la Armada también observaba con preocupación que el Ejército (Aramburu) tomaba decisiones al margen de la Junta Militar.


El almirante Rojas contaría más tarde que Aramburu "ya se había mandado algunos nombramientos por su cuenta y sin consultarnos al resto del Gobierno Provisional, así que le dije: 'Usted está faltando a su palabra y está comprometiendo a la revolución'. Ni se inmutó". Al día siguiente de ese hecho, Hartung —que había estado presente en el momento de la recriminación— lo visitó y le pidió que no renunciara a la vicepresidencia. "Usted está sosteniendo a la revolución", le dijo. A continuación, el almirante Rojas escribiría: "Aramburu no me quería... Yo me llevaba muy bien con el general Lonardi y él me distinguía mucho".


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La crisis se desató el 9 de marzo de 1957, cuando salieron a la luz una serie de cartas que el subsecretario de la Marina, Arturo Rial, había elevado al presidente Aramburu re%ejando una visión crítica de su gestión. En especial, porque no guardaba la neutralidad política del gobierno. El presidente exigió su renuncia y la Armada no le hizo caso. Tras cuarenta y ocho horas de planteos, Rial tuvo que abandonar el cargo porque varios contralmirantes apoyaron a Aramburu. Detrás de Rial renunciaron los ministros de Economía y de Comercio.


Transitada la crisis naval, comenzó otra con la Fuerza Aérea. El presidente intentó relevar al comodoro Julio C. Krause y designar sucesor a Sánchez Zinny, pero la o$cialidad se sublevó. Finalmente, el 2 de abril asumió el comodoro Eduardo McLoughlin, íntimo amigo de Krause. La inquietud castrense amainó, pero Aramburu se vio en la obligación de poner fechas a la Constituyente (28 de julio de 1957) y anunciar para el 23 de febrero de 1958 la elección de Presidente de la Nación. "Ni un minuto antes, ni un minuto después", fue el compromiso de Aramburu ante la civilidad.


En medio de los coletazos militares, el 18 de marzo de 1957 John William Cooke, Jorge Antonio, Héctor Cámpora, Guillermo Patricio Kelly, Jorge Antonio, Pedro Gomis y José Espejo logran huir de la cárcel de Río Gallegos y exiliarse en Chile. Desde Caracas, Juan Domingo Perón le expresa a Cooke "la satisfacción que he tenido con la 'piantada' espectacular de ustedes. Realmente 'nos saltaron los tapones' cuando recibimos insólitamente la información". Bajo la conducción de Cooke se constituye en Santiago de Chile el "Comando Adelantado" del peronismo, se organizan aún más los grupos clandestinos de la resistencia, los comandos de exiliados, y comienzan a cruzar la cordillera de los Andes distintos exponentes de la política argentina. Rogelio Frigerio entre otros.


Mientras tanto, desde Caracas, el 15 de febrero de 1957, Perón le escribe a Ricardo Gayol:

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Mientras se desarrollaba la campaña para la elección de convencionales constituyentes, el sábado 25 de mayo Perón es víctima de un atentado explosivo del cual sale ileso. El General, en esa época, vivía en la quinta "Mema" en la urbanización El Rosal y era custodiado por la policía venezolana. Isaac Gilaberte y Ramón Landajo vivían en otra parte y cuidaban el automóvil Opel de Perón. Cuando Gilaberte se subió al auto para ir a buscar carne para un asado, se produjo la explosión de una bomba de tiempo. El chofer quedó herido, aunque no de gravedad, y el auto se incendió. La consecuencia inmediata fue que el embajador argentino, general Carlos Severo Toranzo Montero —que acusó a Perón de fabricar un autoatentado, y que según el ex presidente, el general era "un infradotado, alérgico a cualquier aprendizaje"78—, fue declarado persona non grata y en julio el gobierno de Buenos Aires rompió relaciones con Venezuela. El autor del atentado, de apellido Sorolla, pertenecía al Servicio de Inteligencia del Ejército y huyó a Colombia.


En medio de la campaña para la elección de convencionales constituyentes, Raúl Scalabrini Ortiz y Arturo Jauretche sostienen, en la revista frigerista Qué, que el voto en blanco es un voto en favor de la oligarquía.80 Perón no pensaba lo mismo, ya que a$rmaba que el gobierno que convocaba a elecciones era ilegal, y que la exclusión del peronismo convertía a la convocatoria en más ilegal aún, por lo que mandó a votar en blanco, abstenerse o anular. Arturo Frondizi, mientras tanto, pedía apoyo para consolidar su proyecto "nacional y popular". El 17 de mayo de 1957, Perón le escribe a Cooke: "Lo importante de esto es que Frondizi habla ya totalmente en Peronista y no solo promete el restablecimiento de todas las conquistas dadas por el peronismo, sino que ha aplaudido públicamente a las mismas, declarando que el peronismo tiene el honor de haberlas otorgado".


El 28 de julio constató que los votos en blanco eran mayoritarios: 2.119.147; la UCRP (Balbín) logró 2.117.160 y la UCRI (Frondizi), 1.821.459.


"Puerta de Hierro", de Juan Bautista Yofre (Sudamericana).