Nunca se olvidó de sus orígenes como médico oncólogo. Una vez en el poder, Tabaré Vázquez impulsó en Uruguay una serie de medidas contra el tabaquismo impensadas hasta ese entonces, que le valieron una declaración de guerra de Philip Morris. Pero el líder del Frente Amplio se plantó a la multinacional del tabaco y en poco tiempo logró que 150 mil personas dejaran de fumar.

Exactamente un año después de asumir Vázquez transformó a Uruguay en el primer país latinoamericano y el quinto del mundo en ser libre de humo de tabaco en los lugares públicos. También dispuso la colocación de pictogramas de advertencia que ocupen el 80% de los paquetes e impidió el uso de expresiones engañosas como "cigarrillos light". Y con los años, avanzó más: prohibió la publicidad de cigarrillos, aumentó los impuestos al tabaco y obligó a las obras sociales a ofrecer planes de cesación.

Apenas cuatro años después, las internaciones por infartos de miocardio descendieron un 17%, la tasa de fumadores en adolescentes cayó casi a la mitad, del 31% al 18,7%, y las arcas públicas recibieron 120 millones de dólares extras por los impuestos a los cigarrillos.

Esos resultados le valieron el odio de Philip Morris International, uno de sus mayores enemigos. La dueña de Marlboro y L&M, entre otras marcas, reaccionó en febrero de 2010 con un reclamo contra el Estado uruguayo en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial por 25 millones de dólares. La tabacalera con sede en suiza alega que las leyes antitabaco violan acuerdos comerciales y se opone al derecho de un país soberano a tomar medidas que protejan la salud pública. En la otra vereda, Vázquez recibió el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el presidente estadounidense Barack Obama y decenas de ONG a lo largo y ancho del planeta.

"Philip Morris eligió Uruguay por la misma razón que Goliat eligió a David: porque es un país pequeño. Creo que quiere darnos un escarmiento para que otros países de la región no sigan el mismo camino", analizó Vázquez en una breve entrevista con Infobae América realizada hace unos meses.

También se le preguntó por los programas de ayuda social de la industria tabacalera. La respuesta no escatimó adjetivos despectivos. "Son criminales. Como el mosquito es el vector del dengue, la industria tabacalera es el vector no biológico de la peor pandemia que sufre la humanidad. Y toda esa publicidad que hacen aparentando ser solidarios con la gente, ayudando a los niños, a los más pobres o al deporte en general, son sólo cortinas de humo. Son hechos para parecer más simpáticos para la sociedad. Es deplorable", contestó.

La cruzada de Vázquez continuó una vez terminado su mandato, cuando logró frenar un decreto de su sucesor, José "Pepe" Mujica, quien por presión de las tabacaleras iba a aliviar algunas medidas antitabaco para evitar los costos del litigio con Philip Morris.

También publicó un libro, Crónica de un mal amigo, en el que un viejo médico recuerda casos clínicos verídicos, la mayoría de ellos de fumadores.

Y el éxito de sus políticas continuó. Uruguay registró un 22% menos de infartos agudos de miocardio entre 2005 y 2014. Además, un estudio internacional publicado el año pasado arrojó que entre 2006 y 2012 dejaron el tabaco más del 16% de los fumadores.

Otra investigación que se divulgó en la prestigiosa revista The Lancet concluyó que el consumo de cigarrillos por persona entre 2005 a 2011 descendió un 4,3% al año y la tasa de fumadores adultos disminuyó un 3,3% al año, más del doble que en el resto de la región.

En sintonía, un estudio realizado el año pasado por el Consejo Nacional de Investigaciones Económicas de los Estados Unidos encontró que las mujeres embarazadas que dejaron de fumar en el tercer trimestre crecieron entre 2007 y 2012 del 15 al 42 por ciento. Y eso se vio reflejado en un aumento del peso de los recién nacidos en un promedio de 163 gramos.

Esas conquistas le valieron numerosos reconocimientos tanto a Uruguay como a Vázquez, entre ellos, el de la Organización Mundial de la Salud, que lo distinguió con su mayor galardón, el Premio del Director General.

El 21 de octubre de 2011, la filial uruguaya de Philip Morris, Abal Hermanos, anunció el cierre de su planta en Montevideo y su traslado a Argentina. En un comunicado, la empresa hizo hincapié en que "la medida afectará a 62 empleados". El mensaje era claro: "El país desalienta las inversiones". Pero el gobierno socialista le sacó su tajada a la situación y contrató a una cooperativa formada por ex trabajadores de la tabacalera que se dedican a recorrer el país concientizando sobre los males del tabaquismo y controlar el cumplimiento de las leyes impulsadas por Tabaré Vázquez.