Nicaragua gestiona la compra de aviones caza para combatir el narcotráfico

El gobierno de Ortega pretende, principalmente, controlar el territorio marítimo otorgado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, que definió los límites en el Caribe con Colombia

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El inspector del Ejército nicaragüense, general de brigada Adolfo Zepeda, dijo a la prensa que "para evitar aviones del narcotráfico" en el espacio aéreo del país, han hecho "algunas gestiones para obtener medios cazas interceptores". Es "aviación netamente defensiva, no aviones de ataque", aclaró el jefe militar.

Zepeda brindó esas declaraciones tras ser consultado por las presuntas intenciones de las Fuerzas Armadas de Colombia, de acuerdo con medios locales, de reforzar de forma prioritaria sus capacidades aéreas, en respuesta a esas gestiones de Nicaragua para adquirir aviones Mig-29 u otros cazas.

"Es aviación netamente defensiva, no aviones de ataque"

"Nicaragua no constituye amenazas para que ningún país argumente armarse más", dijo al respecto el general de brigada nicaragüense. "Somos un país pacífico, somos respetuosos del ordenamiento internacional. Nuestras diferencias a nivel internacional las llevamos a la Corte Internacional de Justicia, y esos fallos Nicaragua los respeta", argumentó.

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, falló el 19 de noviembre de 2012 por un litigio marítimo entre Nicaragua y Colombia y le otorgó al primero los derechos económicos sobre una zona que Colombia calcula en 75.000 kilómetros cuadrados y el país centroamericano en más de 90.000 kilómetros cuadrados.

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En el mismo fallo, la Corte dejó en manos de Colombia siete cayos del archipiélago de San Andrés, cuyas islas mayores ya se habían concedido a esta nación en 2007, aunque dos de los islotes quedaron enclavados en aguas centroamericanas.

El Ejército de Nicaragua también ha considerado que necesita ocho nuevas patrulleras y ya ha visitado astilleros, entre ellos los de Rusia, un antiguo aliado que durante el primer régimen sandinista (1979-1990) dotó de armamento soviético a las Fuerzas Armadas nicaragüenses.