Adrián Bono 162
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"No tengo idea sobre cuándo regresaré a la Argentina; ni siquiera sé si lo deseo. Lo que sí sé es que el país en donde nací no es el lugar alegre sobre el que mis abuelos judíos me contaron", resumió Pachter en una columna publicada en el diario Haaretz al relatar la odisea que vivió en los últimos días, luego de contar primero que nadie sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman.


Sobre su partida, Pachter aseguró que sacó pasajes a diversos destinos luego de sentir que estaba siendo perseguido: Montevideo, Madrid y Tel Aviv.


"Después de que dejé la Argentina encontré que el Gobierno seguía publicando información errónea sobre mí en las redes sociales", aseguró sobre el mensaje en Twitter desde una cuenta oficial donde se daba a entender que Pachter no escapa del país sino que iba de vacaciones a Uruguay ya que su pasaje contemplaba el regreso el 2 de febrero.


"La Argentina se volvió un lugar oscuro, dirigido por la corrupción política. Sigo sin entender todo lo que me sucedió en las pasadas 48 horas. Nunca imaginé que mi regreso a Israel sería así", agregó.


Su relato continua con el trabajo que estaba realizando cuando se enteró de la muerte del fiscal: "Cuando mi fuente me dio la primicia sobre la muerte de Alberto Nisman estaba escribiendo un informe especial sobre las acusaciones contra la presidente Cristina Fernández de Kirchner, su canciller (judío) Hectór Timerman, dos pro-Irán "activistas sociales" y el diputado Andrés Larroque. Me enteré de que a Nisman lo habían matado a tiros en su casa".

"La investigación de antecedentes no era demasiado difícil por la increíble atención de mi fuente a los detalles. Nunca revelaré su nombre. Dos cosas estaban en mi mente: la seguridad de mi fuente y el derecho de la gente a saber qué había pasado ese día, aunque no necesariamente en ese orden", sentenció.

Pachter también defendió la utilización de redes sociales para difundir la primicia: "Por velocidad y efecto contagio, Twitter era la opción correcta. La información era tan sólida que nunca dudé de mi fuente, a pesar de uno o dos colegas que desconfiaron porque tenía tan solo 420 seguidores. Ahora ese número superó los 10 mil".

"A medida que avanzaba la noche, periodistas me contactaron para tener la noticia directamente contada por mí. El primero fue Gabriel Bracesco", detalló.

"Una vez que tuiteé que Nisman había muerto, cientos de personas rápidamente me retuitearon y empezaron a seguirme. Ese fue el primero de muchos días sin dormir".


Sobre esto, el periodista contó comentarios que recibió sobre su primicia: "'Acabas de revelar la mejor historia en décadas', me dijeron muchos. 'Estás loco', me hicieron saber otros. De cualquier forma, nadie cuestionó que la situación era muy grave".