Jennifer Psaki, vocera del Departamento de Estado de los EEUU, advirtió a Uruguay sobre la "amenaza" que podrían representar los seis reclusos que llegaron desde Guantánamo. También comentó que los gobiernos de ambos países conversaron sobre las medidas de seguridad que se tomarán para disminuir el foco de tensión.
La funcionaria estadounidense afirmó en su conferencia de prensa diaria que su gobierno tuvo "conversaciones específicas con el país receptor sobre la potencial amenaza que un detenido puede representar después de la transferencia y las medidas que el país receptor deberá tomar con el fin de mitigar lo suficientemente las amenazas".
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Según consigna El País, Psaki fue consultada sobre si Estados Unidos se opondría a que Uruguay les permita viajar a otros países dado que el presidente José Mujica afirmó días atrás que no aceptó la condición del gobierno de Barack Obama de que los presos permanezcan en el país por dos años y afirmó que dado que llegan como refugiados "si el primer día quieren irse pueden hacerlo".
Ante ese interrogante, Psaki respondió: "He reiterado que tenemos una serie de garantías del país. No voy a entrar en detalles sobre eso".
"Nosotros, por supuesto, agradecemos al gobierno de ese país y buscamos llegar a muchos países de todo el mundo y estamos muy agradecidos por el apoyo que estamos recibiendo", concluyó.
Los presos de Guantánamo que llegaron a Uruguay
Seis de los presos que Estados Unidos mantenía en Guantánamo -cuatro sirios, un palestino y un tunecino- fueron transferidos a Uruguay, a donde llegaron hace unos días, anunció el Pentágono.
Entre los transferidos figura el sirio Jihad Diyab, que se había declarado en huelga de hambre y acudió a la Justicia estadounidense para hacer valer su derecho a no ser alimentado a la fuerza.
Según el Pentágono, luego del traslado, ahora quedan 136 detenidos en la prisión, situada en una base estadounidense en la isla de Cuba y que el presidente Barack Obama se comprometió a cerrar.
Los seis detenidos partieron desde la base de Guantánamo a bordo de un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en la medianoche del sábado al domingo (5:00 GMT del domingo), indicó a la AFP un portavoz del Pentágono, Myles Caggins.
Esta nueva transferencia se suma a la de otros siete presos en noviembre en el ámbito de la estrategia de Obama, que ha prometido cerrar este controvertido centro de detención antes de que concluya su mandato en enero de 2017.
La prisión en la base militar de Guantánamo fue abierta por Estados Unidos en 2002 en el marco de su "guerra contra el terror" tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
"Estamos muy agradecidos con Uruguay por esta acción humanitaria y con el presidente (José) Mujica por su rol determinante para dar asilo a estos individuos, que no pueden ser enviados a sus propios países", señaló a la AFP Cliff Sloan, designado por Obama como su enviado especial para supervisar el cierre de la prisión.
El presidente uruguayo, un ex guerrillero de izquierda que estuvo preso por más de una década, se había comprometido a recibir a los detenidos como un gesto humanitario.
En un mensaje público del viernes, Mujica pidió a Washington que libere también a tres cubanos y un puertorriqueño detenidos en cárceles estadounidenses y le recordó a Obama la necesidad de levantar el embargo establecido desde los años sesenta sobre la isla de Cuba.
El semanario Búsqueda, que en marzo desveló la negociación entre el gobierno de Mujica y Estados Unidos para que Uruguay aceptara recibir a los detenidos, aseguró que tras llegar a Montevideo los seis hombres fueron trasladados al hospital militar para ser examinados.
Mujica anunció en marzo y confirmó en mayo durante una visita oficial a Estados Unidos que aceptó recibir como refugiados a los seis prisioneros.
Pero la llegada se fue dilatando, Mujica señaló en septiembre que el acuerdo no estaba listo y luego pospuso su aplicación durante la campaña electoral, que concluyó con la victoria de su partido, Frente Amplio, en la elección presidencial de noviembre.
Según encuestas, un 58% de los uruguayos no está de acuerdo con recibir a los detenidos de Guantánamo y sólo un 24% respalda la iniciativa. Durante la campaña electoral, Mujica llamó "almas podridas" a quienes cuestionaban la forma en que Uruguay aceptó recibir los presos, entre ellos al candidato opositor a la presidencia Luis Alberto Lacalle Pou.
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