La tarde es uno de los momentos más peligrosos del día para quienes son adictos a 'picotear' o aquellos que necesitan dulces o salados para saciar su ansiedad. Pero nada es casual y el especialista en antiaging y estética Rubén Mühlberger explica a Infobae por qué.
"Hay alimentos que generan adicción porque todos somos seres adictos. Por ejemplo, a la noche recargamos serotonina, la hormona que te da tranquilidad, saciedad y felicidad. Durante el día esta hormona baja y cuando te sentís angustiado, más deprimido, te preguntás: ¿Como algo dulce? ¿Como un pan? ¿O un alfajor? Y enseguida siento plenitud. No se come por hambre. El que come por hambre justamente es el delgado", asegura.
Otro de los causantes de conductas adictivas es tener muchas horas de ayuno, lo que provoca, según señala el especialista, que aumente la insulina, la encargada de llevar azúcar y energía al cuerpo, y por ende que lleguen las ganas de comer algo, pero no una fruta, sino algo "rápido" como una harina.
"La harina es la peor de todas las adicciones porque es un pasaje directo al sobrepeso
y a la obesidad. Es una de las más peligrosas. Si tenés adicción a las harinas, además de ser obeso vas a correr el riesgo de padecer enfermedades como diabetes e hipertensión".
Cómo evitar el atracón
Según la fórmula de Mühlberger, lo importante es controlar "el esquema mental", que implica tener un buen desayuno, con algún panificado o dulce, que puede ser a través de una fruta o bien de una mermelada, almorzar y evitar los períodos de ayuno: "Si no, a las cuatro de la tarde voy a sentirme angustiado y ansioso y voy a necesitar algo dulce. Lo que te hace flaco es el diagrama mental".
Las gaseosas cola no escapan de la lista del doctor, quien aconseja alejarlas sobre todo de los más chicos para no habituarlos a ese consumo. "La obesidad va tendiendo a ser la gran pandemia del futuro" .
"El comer bien significa ordenar tu mente y decidir por un desayuno, por un almuerzo, por una colación importante pero saludable y cuando llegás a tu casa vas a ver que los dulces van a pasar a un segundo plano", concluye.
Tres pilares a no perder de vista
Insulina: es la gran hormona que provoca comer harinas y dulces por la energía. Si tenemos mucha insulina porque no comemos, buscamos el chocolate para sentir calma, el plato de pasta a la noche, o cuando llego del trabajo me hago un sándwich.
Serotonina: necesaria para descansar a la noche. Si no se hace un buen desayuno, a la tarde voy a tener un déficit de serotonina y me voy a sentir cansado, de mal humor, ansioso, por eso recurrimos a los dulces, que nos dan la calma. Es la droga de la felicidad, pero también un gran calmante de la angustia, porque todos somos angustiosos.
Triptófano: Es un aminoácido esencial que promueve la liberación de serotonina.
Dr. Rubén Mühlberger
klinikrm@gmail.com
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