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Tres hechos dramáticos ocurridos en diferentes puntos de la Argentina en la última semana no sólo conmocionaron al país sino que dejaron un gusto amargo sobre la sociedad argentina porque exhiben lo peor de nosotros mismos.

Conductas, acciones y reacciones puramente primitivas fogoneadas por el desprecio hacia el otro, hacia un semejante, hacia otro argentino, hacia otro par.

Naira Cofreces, la adolescente muerta a golpes de puños y patadas "por ser linda" en la localidad de Junín, provincia de Buenos Aires, por sus propias compañeras de escuela; un discapacitado que es maltratado con el peor desprecio en un peaje de la Panamericana por no querer pagar al amparo de una Ley provincial y una joven celíaca discriminada y maltratada en un shopping del barrio porteño de la Recoleta por no poder acceder a la comida que su enfermedad le permite comer.

¿Qué le está pasando a la sociedad argentina?

Infobae fue en la búsqueda de la opinión y la reflexión lúcida del médico, psicoanalista y dramaturgo argentino José Eduardo Abadi y la psicoanalista y especialista en adolescentes y familia Sonia Almada.

Lo primero que plantean los especialistas son dos cuestiones macro para abordar estos hechos: un contexto de deterioro profundo que exhibe el escenario de las conductas sociales en la Argentina y la caída de la ley como regulador de las conductas sociales e individuales.

Se puede decir que los últimos quince años es el período de tiempo en el que transcurrió este detrimento de la calidad de la convivencia social.

José Eduardo Abadi, médico y psicoanalista, enmarca el tema para Infobae: "A los argentinos definitivamente algo nos pasa y lo primero es señalarlo y reconocerlo para comenzar a entender, reflexionar y hacer una autocrítica. Los tres hechos mencionados parecen situaciones distintas pero sin embargo expresan la violencia en su forma más descarnada y salvaje".

Dice Abadi: "Nuestra sociedad exhibe dos elementos fundamentales de su deterioro y violencia, el primero es que tiene la autoestima jaqueada; esto daña y no construye nada positivo; lo segundo es el contagio grupal que se ve en el caso de la chica de Junín y que provoca una agresión de este tipo, se trata de un ejercicio sádico de dañar".

"Estos casos representan síntomas de una sociedad que está envuelta en una virulencia superlativa y que exhibe una profunda grieta social, con ausencia de comunidad y de normatividad", define Abadi.

Para Sonia Almada: "Estos casos representan escenas de lo que yo llamo "el individualismo contemporáneo". Hoy están disueltos los roles sociales y las identidades. Pareciera que en estos casos se priorizaron deseos instintivos; como cierta ley de la selva donde cada uno hace lo que quiere y no reprime nada".

Caso por caso

El caso de Naira Cofreces es el más estremecedor: la adolescente se encontraba con una amiga cuando fue abordada por un grupo de compañeras de estudio. Las atacaron a ambas adolescentes a puñetazos, patadas e incluso utilizaron elementos contundentes.

Naira tuvo politraumatismos en distintas partes del cuerpo pero principalmente en la cabeza, algo que con el paso de las horas terminó siendo fatal. Luego de volver a su casa y acostarse a dormir, Cofreces comenzó a sentirse mal, se descompuso y perdió el conocimiento. Debió ser internada y se descubrió que tenía un coágulo en el cerebro. El domingo a las 22 horas los médicos diagnosticaron la muerte cerebral de la adolescente y se confirmó su deceso.

El fiscal del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil, José Alvite Galante, consideró que "la golpiza no tiene orden, ni lógica" y reveló que se trató de un acto planificado. Por esa razón, las detenidas serán juzgadas por "homicidio calificado, agravado por premeditación. No hubo una pelea previa, ni una disputa amorosa".

Interpreta el doctor Abadi: "En el caso de la adolescente Cofreces en Junín se trata de un hecho salvaje con argumentos en donde está instalado el rencor y el resentimiento. Hay un alto voltaje de envidia patológica que pretende destruir lo que se anhela del otro y no tiene el victimario".

"Esta envidia patológica tan primaria provoca esas explosiones fanáticas, manifestaciones de furia y muerte. Este es un hecho que tiene aristas que remiten a rasgos psicopáticos y sociopáticos".

La titular del juzgado de garantías de Junín, María Laura Durante, afirmó que "no hay motivos claros" que expliquen la agresión. "Pudo haber sido por linda o porque iba mejor vestida que otras", especuló. "Es cotidiano que los fines de semana los adolescentes y adultos se enfrenten a la salida de boliches y en la calle. Las peleas llegan a un extremo que nunca hemos visto".

Discriminación para una joven celíaca

Mercedes Rey es celíaca y el pasado domingo eligió el patio de comidas del shopping Recoleta Mall para almorzar con su familia. Nunca pensó que un plácido almuerzo de domingo se iba a convertir en un día de maltrato y desprecio.

"Elegimos la parrilla Hereford. Pedí un menú de sándwich de matambrito y le pedí al chico que me atendió que no le ponga pan. Que me lo sirva al plato. Me respondieron que no lo podían hacer", recordó.

"Elija otro menú", me respondieron con una sonrisa. "Tuve que aclarar que soy celíaca y que necesito que la comida no tenga contacto con el pan, por eso les dije que apenas sacaran la carne de la parrilla, la pusieran al plato".

Los celíacos llaman "contaminada" a la comida que estuvo en contacto aunque sea con una pequeña miga del pan, por su alta sensibilidad al gluten.

"Me negué a pagar el otro menú más caro para lograr lo que necesitaba. Me negaron otra vez el pedido y cuando le comento que me estaban discriminando por padecer una enfermedad, el chico de la parrilla se empezó a reír, burlándose de mí. Terminé pagando el otro menú".

En la Argentina existe una ley considerada modelo en América Latina para quienes padecen celiaquía. La ley obliga a tener un menú para celíacos, pero como suele ocurrir, la ley no se cumple. Agrega Rey: "Es algo de todos los días; para los celíacos es difícil comer en Argentina, te vas acostumbrando a que te maltraten".

Entre peajes y maltratos

José Luis Oliver filmó días atrás el momento en que se encontraba transitando la autopista Panamericana, ramal Campana mano a Capital, cuando al llegar a la cabina del peaje presentó el carnet de discapacidad que lo habilita a circular sin pagar, tal como explica la Ley Provincial 13.952.

El empleado le explica que "es una autopista privada" y que tiene que abonar, y en caso de no querer hacerlo "tiene la colectora". "Lacra" y "rata hija de puta", son algunas de las expresiones que el empleado le dirigió a Oliver para persuadirlo de que pague. Finalmente abrió la barrera para que él pudiera continuar circulando.

Oliver explicó sobre el hecho: "Pasé por muchas situaciones hasta llegar a filmar la escena. Me dijeron si me gustaba ser discapacitado para no pagar, que era un sorete, entre muchas otras cosas".

Abadi agrega: El caso de la joven celíaca y el del hombre discapacitado que sólo intentaba ejercer sus derechos en el peaje de la autopista son otras formas de violencia que manifiestan la ausencia profunda del registro del otro.

"Lo terrible de no tener registro del otro es no tener capacidad de convivir y eso es algo que queda en la superficie con estos casos. Es no entender que para un ser humano, vivir es siempre convivir.

Lo terrible de no tener registro del otro es no tener capacidad se convivir y eso es algo que queda en la superficie con estos casos. Es no entender que para un ser humano, vivir es siempre convivir.

En esos casos la falta de registro del otro se expresa en reacciones psíquicas verbales, muy violentas. En el caso de la joven celíaca exhibe además desaprensión e indiferencia. Son todas formas de crueldad", refuerza Abadi.