Regueiro rompió el silencio: "Lloraba media hora por día y la gente decía que era un fantasma"

Mario Regueiro, quien sufrió un cuadro depresivo por la pérdida de varios familiares hace algunos meses, rescindió su contrato con Racing y habló por primera vez después del drama. "Hace tres meses no tenía vida, la muerte de mi hermana me noqueó", admitió el uruguayo, quien se apoyó en su mujer e hijos para salir adelante. "Me di cuenta a tiempo antes de hacer una locura", dijo el ex Lanús, que pretende volver a jugar

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Pasó de ser una de las figuras del fútbol argentino y refuerzo de jerarquía para Racing, a un 'descarte' del plantel del último equipo del campeonato. Mario Regueiro se vio hundido en un drama familiar que desató un síndrome depresivo. La pérdida de algunos seres queridos se transformó en un calvario para él y la concentración en la pelota se hizo imposible con el correr del tiempo. "Hace tres meses no tenía vida, decían que era un fantasma", relató.

En diálogo con Fox Sports Radio del Plata, el uruguayo agradeció el trato que le dieron todos en la "Academia", su último club (se desvinculó hace horas y se irá a Uruguay) y rompió el silencio: "Callaba el dolor y la angustia. Todo el tiempo tenía ganas de llorar, iba media hora todos los días a una capilla a hacerlo. Me di cuenta que algo me pasaba". Además, señaló: "La muerte de mi hermana me noqueó". Ahora, pretende volver a jugar para rendirle homenaje.

Más allá de que solía descargarse con algunos compañeros en Racing, no contaba todo lo que sentía, incluso en su hogar: "No lo hacía para no hacerla sentir mal a mi mujer y que no pensara que fuera a hacer una locura. No se me cruzó por la cabeza, me di cuenta a tiempo, pero veía todo malo". Intentará hallar la calma en su país natal junto a sus familiares y para tener cierta paz interior: "Me sentía culpable por la muerte hasta que me traté con médicos".

Más allá de las pérdidas, el mal trago expresado en el pico depresivo parece haber pasado, ya que está renovado: "Recuperé la alegría de salir con mis nenes y disfrutar. Esto me sirvió para ver la vida desde otro lado". Pero con dolor y tristeza, reveló: "Uno de mis hijos me preguntó por qué ya no jugaba más y era difícil explicárselo. Me daba bronca no poder hacerlo".