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Veinte años después de su privatización, el Congreso dispuso que la petrolera YPF vuelva a estar bajo control estatal. Después de dos días de debate y de más de un centenar de oradores, la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de la compañía, que se encontraba en manos de la española Repsol.

El proyecto, que la semana pasada recibió la media sanción del Senado, fue aprobado en general por 208 diputados, con el respaldo del Frente para la Victoria, sus aliados de Nuevo Encuentro y otros partidos provinciales, buena parte de la Unión Cívica Radical, el Frente Amplio Progresista, Proyecto Sur e incluso algunos peronistas opositores.

En tanto, 32 legisladores rechazaron la iniciativa. Entre ellos se encontraron los representantes del PRO y la mayoría del peronismo disidente, así como Elisa Carrió junto con algunas de sus compañeras de la Coalición Cívica y el monobloque de Patricia Bullrich.

Optaron por ausentarse del histórico sufragio 11 diputados, entre los que directamente faltaron a la sesión y los que decidieron retirarse a la hora de votar, tal como lo hizo el radical Oscar Aguad, en contra de la decisión de su partido. Por su parte, 6 legisladores decidieron abstenerse.

Fuentes parlamentarias explicaron a Infobae.com que si bien en el cartel figuraba 207 votos positivos, en realidad fueron 208 porque no se contabilizó el de la diputada del FpV Andrea García, quien votó a favor pero no le funcionaba el pulsador.

A continuación, Ricardo Gil Lavedra, líder del bloque radical, confirmó el respaldo al proyecto en general, aunque se despachó con duras críticas contra el gobierno nacional. "Estamos en una grave situación energética, que no solamente compromete la economía actual, sino que pone en riesgo su desarrollo", apuntó.

Pero, a la hora de justificar el voto de su partido, el magistrado del Juicio a las Juntas Militares argumentó: "Coincidíamos en un aspecto central del proyecto: la conveniencia de que el país tuviera una petrolera con mayoría estatal. ¿Qué debía prevalecer? ¿Las coincidencias o las diferencias? Ha prevalecido privilegiar el punto neurálgico del acuerdo por sobre el acuerdo. Las razones reposan en dos circunstancias: en nuestra propia concepción de la democracia y en la necesidad de hacer lo mejor para el país".

Como titular del bloque del Frente para la Victoria, Agustín Rossi se encargó de cerrar el debate antes de la histórica votación. En su alocución, el santafesino agradeció a Néstor y Cristina Kirchner por la posibilidad de que la petrolera regrese a manos estatales, criticó a la española Repsol y destacó el hecho de que se declare de "interés público la exploración, explotación y comercialización de hidrocarburos en la Argentina".

"Todas las empresas petroleras, tanto YPF como el resto, tendrán que cumplir con ese interés público, que es garantizar el autoabastecimiento en este país", advirtió el kirchnerista.

Debido a que más de cien oradores se anotaron para hablar en la histórica sesión, el debate debió separarse en dos días: la discusión, que comenzó el miércoles a las 15, fue suspendida a la medianoche para luego ser retomada el jueves a las 10.

Los detalles de la iniciativa
La ley declara "de interés público y nacional la soberanía hidrocarburífera de la República Argentina". Además prevé que, de las acciones que se expropien a Repsol, el 51% quede en manos del Estado nacional, mientras que el 49% restante será de las provincias que integran la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofhepi).

De ese modo, la nueva YPF Sociedad Anónima tendría un 26,03% de sus acciones en manos del Estado nacional; 25,46% en poder del grupo Petersen (propiedad de la familia Eskenazi); 24,99% para los distritos petroleros; 15,35% en acciones que cotizan en bolsa, mientras que Repsol retendría el 7,23%.

Luego de que Cristina Kirchner anunciara el proyecto el pasado 16 de abril, la iniciativa fue modificada antes de ingresar en la Cámara de Senadores para incluir la expropiación del 51% de la compañía YPF Gas, también propiedad de Repsol.