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La cantante británica Lily Allen habló por primera vez de sus problemas psicológicos y reconoció que en los últimos seis años sufrió tres fuertes depresiones.
 
La artista admitió también que en los últimos tiempos pasó por varias clínicas psiquiátricas y de desintoxicación y que hasta llegó a sufrir un aborto involuntario.
 
Todo empezó cuando, con tan sólo dieciocho años, Lily fue internada en un centro de rehabilitación por su adicción a las drogas, según aseguró ella misma a la revista Q.
 
"He tenido tres graves bajones en este siglo, y el primero fue cuando ingresé en la clínica (de desintoxicación) Priory".

Tiempo después la cantante desarrolló un trastorno conocido como "dismorfia del cuerpo", un desorden psicológico que hace que perciba una imagen distorsionada de su aspecto físico.
 
Hace un par de años, Lily sorprendió a sus fans publicando un mensaje en su blog personal en el que expresaba su frustración por lo gorda que se veía.

"Les escribo echa un mar de lágrimas desde la cama de un hotel en Seattle. He pasado la última hora bucando información acerca de la cirugía para hacer bypass gástrico y liposucción por láser", escribió Lily en su blog, en un artículo titulado "Gorda, fea y más desastrosa que (Amy) Winehouse".

Ahora Lily ha asumido el trastorno que sufre, y reconoce que ve en el espejo "a alguien con más sobrepeso que el que tiene en realidad". Sin embargo asegura que ha logrado controlarlo cuidando su cuerpo a través de la comida sana y el ejercicio frecuente, algo que le ha hecho conseguir una figura más esbelta.

Sin embargo, los problemas de la cantante no terminan ahí ya que hace tan sólo un año Lily sufrió un aborto espontáneo que la llevó a ser ingresada en una clínica psiquiátrica.
 
Aquel momento fue para ella "horrible", pero la cantante consiguió recuperarse y seguir adelante con su carrera musical, llegando a sacar su segundo disco de estudio unos meses más tarde.