Prisión preventiva para dueñas de geriátrico del horror

Una mujer y su hija fueron detenidas por robar y secuestrar a varios ancianos. El paradero de algunas de sus víctimas aún se desconoce

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La Justicia de Lomas de Zamora dictó la prisión preventiva de una mujer y su hija que están acusadas de privar de la libertad y robarle propiedades a por lo menos tres ancianos en un geriátrico, dos de los cuales permanecen desaparecidos.

La medida fue dictada contra Adriana González, de 50 años, y su hija, Anahí Chaparro, de 25, por el juez de garantías número 2, Javier Maffucci Moore.

El magistrado hizo lugar a un pedido de la fiscal María Elena González, quien la semana pasada había solicitado que ambas continúen detenidas acusadas del delito de "privación ilegal de la libertad agravada".


Las pruebas del caso
Como pruebas más importantes, el juez valoró un video aportado por un banco de la localidad de Banfield, donde se puede ver a una abuela de la cual aún se desconoce el paradero, que había ido a cobrar la jubilación junto con otra mujer, que sería González.

También se basó en los restos hallados en la vivienda donde funcionaba el geriátrico, pertenecientes a un anciano de 98 años que desapareció hace varias semanas de su casa del barrio porteño de Almagro.

Otro elemento para dejarlas detenidas hasta que se realice el juicio oral del caso es que Mafucci Moore consideró que si las mujeres recuperan la libertad, pueden entorpecer la investigación.

En tanto, los investigadores continúan buscando a dos ancianos que podrían haber estado en la casa de las imputadas, ubicada en Palacios 1830 de Banfield, en el partido de Lomas de Zamora.

El comienzo del caso
El caso se inició el 19 de septiembre último cuando González fue detenida acusada de robarle a una anciana a la que había engañado y luego reducido con gas pimienta.

Tras ser sorprendida "in fraganti", la mujer quedó detenida acusada de "robo agravado", pero luego se determinó que había tenido un geriátrico que fue clausurado hace años.

Tras la detención, la policía allanó la casa de la sospechosa y encontró enterrados pares de anteojos, una birome, una dentadura postiza, una silla de ruedas, documentación y ropa que no pertenecía a González.

Pocos días después, otra anciana denunció que tiempo atrás había sido privada de su libertad en la casa de la calle Palacios y que la sedaron con el aparente fin de hacerle firmar un poder para que entregara sus propiedades.

Por esa razón, se ordenó un nuevo allanamiento en el que fue detenida la hija de González, pero a medida que la causa avanzó se vinculó a las mujeres con dos ancianos desaparecidos.