"No soy sólo una actriz"

Se hizo conocida como actriz de televisión, pero se animó a escribir, actuar y dirigir su propia obra de teatro y ahora va por un cortometraje también de su autoría. Jazmín Stuart dialogó sobre la ?cultura del chisme?, la anestesia de la ?caja boba? y sus proyectos

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Cuando te alejaste de la televisión para hacer teatro, ¿sentiste prejuicios de parte de la crítica o del propio ambiente artístico?

Es raro. Creo que

la televisión genera imágenes muy recortadas de las personas. Yo siento que nunca dejé de estar interesada en las cosas que me interesan ahora. De hecho, antes de empezar a actuar, estudié Dirección de Cine e hice mis cortos

. Pero cuando uno ingresa en cierto medio, necesitan ubicarte dentro de una categoría, ponerte una etiquetita. Y creo que durante muchos años yo fui considerada una actriz de programas para gente joven y para la familia, que en general desarrollaba personajes de chica buena, mártir, que sufre, de heroína, de enamorada.


Eso era muy limitado para mí.

Yo no soy únicamente actriz, tengo otras cosas, otra vida, en la que me quedo escribiendo todo el día frente a la compu o en donde tengo que hacer algún laburo de dirección en el que es mejor estar cómoda y a cara lavada porque es otra actividad, más como de obrera, de poner ahí el pecho.


Así que cuando paré un poco la pelota, salí del estudio de televisión, empecé a seleccionar mejor lo que quería hacer como actriz y retomé la dirección, tal vez se generó un poco de incertidumbre: ?¿ésta quién es, quién era, no era lo que pensábamos?



Finalmente, fue más el miedo que yo le tenía al prejuicio que lo que efectivamente ocurrió.


También yo pensaba que la gente de la tele iba a decir ?esta mina abandonó la carrera?, porque es blanco o negro.



A lo Inés Estéves?

Claro, exacto. Es muy difícil entender que en el medio hay miles de grises; es estás o no estás.



También tenía miedo de que la gente de teatro dijera ?y esta intrusa que viene de la televisión, ¿qué hace acá??. Y la verdad es que no pasaron ninguna de las dos cosas, y yo fui la primera en sorprenderme.



La respuesta del público y la respuesta de ciertas personas cuya opinión me importa mucho me hicieron sentir que mi decisión había estado bien tomada.



Rescato mucho la experiencia y haberme animado.

A mí me interesa bucear y buscar, y que el impulso que me lleve adelante a llevar eso a escena sea la sensación de que hay algo ahí latente que yo conozco y de lo que puedo hablar.

Creo que hoy tengo un equilibrio muy copado entre ser actriz y armar mis propios proyectos.

Igualmente, yo siento que de movida en el medio artístico en la Argentina, por desgracia, somos muy prejuiciosos. Somos todas personas súper curiosas y queremos ampliar nuestro panorama artístico, pero tenemos una carga de prejuicio tan pero tan grande que nos frena.



Si mirás cualquier programa de chismes te vas a dar cuenta que es una suerte de ?Biblia del Prejuicio?, hay una oleada de prejuicio que se expande a los hogares argentinos (porque es lo que la gente ve) y que sale de la ?caja boba?.



Uno debe sortear ese primero obstáculo, que es el miedo al prejuicio, y animarse a desarrollar lo que quiere. Si uno va a vivir en función de esa mirada externa, se queda con la cola entre las patas, encerrado en su casa.

¿Cómo te llevás con lo que esos programas de chismes dicen de vos y de tu vida privada?

Trato de tomarme todo con humor. Nunca me hicieron sentir demasiado atacada como para que reaccione. Siempre son cosas pequeñas, pero bastante irritantes. Ellos no son ingenuos?



Pero

lo que más me preocupa es la cultura que se desprende de ese tipo de programas, de ese tipo de revistas, de esa manera de pensar. Creo que generan poblaciones enteras de mentes prejuiciosas y vagas que sólo se dedican a mirar qué está haciendo el otro, en lugar de focalizar en uno y ver qué es lo que uno quiere hacer y dejar de perder el tiempo.

La tele en general es una anestesia bastante utilizada. La gente la prende para anestesiarse, para entrar en una especie de estado alfa, medio comatoso. Creo que la cultura del chisme es la expresión máxima de esta anestesia.


Una suerte de cultura voyerista?

Claro, una cultura entera que vive la vida de otro, como una distracción que atenta un poco contra la conciencia general.



Y hay errores garrafales en su discurso: cuando dicen que una persona por dedicarse a una actividad artística es una figura pública es una vergüenza y una ecuación totalmente equivocada. Algo público es un baño, un transporte.


Quizá un político puede llegar a ser una persona pública, porque es alguien que está a nuestro servicio, es nuestro empleado y nosotros le pagamos para que nos represente. Pero de ninguna manera lo es un artista; un artista está a años luz de eso; un artista es todo lo contrario.

Los ejemplos que yo más admiro de personas que se dedican al arte mantienen esa postura a rajatabla.

De mi maestro, Julio Chávez, no se sabe absolutamente nada; lo único es el resultado de su trabajo, y quizá, con mucha generosidad de su parte, los métodos que utiliza; pero nada más. Y está bien que así sea

.



Yo entiendo que cuando uno admira a alguien tal vez quiere saber algo más de esa persona. Pero a quién le importa ciertas cosas que se dan a conocer? no tiene sentido.



Entonces, las biografías de los artistas no te interesan?

Si la biografía sirve para entender cómo es que esa persona llegó a ser un artista, sí.



A mí me interesa saber por qué Frida Kahlo llegó a ser Frida Kahlo, y eso, definitivamente, debe estar en su historia. O conocer cómo fue la infancia de John Lennon, me encanta, me interesa. Pero nada más. Creo que sólo tiene sentido desde ese lado.



¿Y el cine detrás de cámara también te interesa?

Acabo de ganar un concurso que tuvo como jurado a Mercedes Morán, Ramiro Agulla y Diego Batlle, y en octubre empiezo a filmar. Para mí es la vuelta a algo que había dejado hace diez años, en el momento que egresé de la universidad.



Si bien es algo muy simple, es un corto, pero para mí tiene un simbolismo muy fuerte, porque

es volver a empezar con algo que no me gustaría abandonar nunca más. Es un reencuentro muy fuerte.


Jazmín dixit

* ?Cuando empecé a escribir mi obra de teatro no tenía una concepción estética a priori: no podía visualizarla; aunque sí podía imaginar la naturaleza de cada personaje, cosas del universo de esas mujeres a nivel funcional.


Cuando comencé a trabajar con la directora de arte y con la vestuarista, que es una diseñadora de indumentaria, María Dappiano, se me presentó el tema de las flores como símbolo de lo femenino pero exacerbado a un nivel agresivo; la flor como símbolo de lo femenino llevado hasta el hartazgo. Creo que ahí se traduce el mensaje de la obra?.



* ?Hay algunas actrices que hacen un trabajo sobre su propia estética que es admirable. Yo las miro desplegar distintos looks y transformarse en íconos de moda y me generan mucha admiración. Pero no me incluyo dentro de ese grupo de actrices porque, sinceramente, no me da el cuero. No puedo dedicarle tanto tiempo a mi imagen, no me sale. No me sale cada dos meses internarme seis horas en una peluquería, porque me agarra claustrofobia, siento que me quiero ir, me pongo irritable, me duele la cabeza. Hay cosas para las que no tengo paciencia y las siento como una pérdida de tiempo?.