A veintiocho años de la asunción de Julio Grondona

El 15 de abril de 1979 asumió la presidencia de la AFA en un contexto político difícil para las instituciones democráticas. La Argentina venía de conquistar el Mundialï78 con la intervención en AFA. de Alfredo Cantilo

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Se vivía la dictadura militar -tras el golpe de Estado del 24 de marzo del 76- y el fútbol preservó a un dirigente propio.

El otro candidato era Santiago Leyden, de Ferro, más ligado a lo que se conoció por entonces como la cría del Proceso.

El milagro político de Grondona es haber sobrevivido a los militares, al radicalismo, el menemismo, la Alianza entre radicales y frepasistas, la transición de Duhalde y al actual gobierno.

Nacido en un suburbio de Avellaneda el 18 de setiembre de 1931, el 'dueño de la pelota', como se lo conoce en el ambiente del fútbol vernáculo, fundó el club Arsenal de Sarandí cuando apenas tenía 24 años.

Antes, cuando jugaba en los potreros, resignó la posibilidad de ser futbolista.

No pasó una prueba en las inferiores de River, donde sí quedó el espigado Héctor Spada, "5" titular en los campeonatos ganados por los millonarios en 1952 y 1953, al tiempo que llegaba Julio Venini, de Estudiantes de La Plata.

Grondona solidificó en los 80 su condición de dirigente cuando la Argentina ganó el Mundial de México 86.

A partir de ese momento su poder alcanzó una dimensión de invulnerabilidad.

El apogeo se sustentó en el ciclo de Diego Maradona, convertido en el mejor jugador del mundo en ese tiempo, sumado a su acierto cuando defendió a Carlos Bilardo como entrenador y, especialmente, a su relación con Joao Havelange.

Tanto fue así que alcanzó la vicepresidencia de la FIFA hace más de 15 años y desde Zurich es uno de los hombres fuertes del fútbol del mundo.

Entre los puntos oscuros, además de la anécdota como presidente de Arsenal cuando fue suspendido por un año y medio por intento de agresión al árbitro José Filacchione a fines de los ï60, quedan los contrastes en la AFA de los últimos veinte años.

En la década del 60 Julio Grondona fue, asimismo, importante dirigente de Independiente, el otro club de sus amores, coincidiendo con los mayores logros del rojo en la Copa Libertadores de América.

Sus detractores, especialmente Raúl Gámez, ex presidente de Vélez, le endilga al vitalicio mandamás de la AFA ?haber creado las condiciones para enriquecerla, siendo que la mayoría de los clubes nadan en las angustias económicas".

Sin olvidar, una privatización encubierta de la televisación de partidos oficiales que mantiene la polémica entre sus adversarios y acólitos.