El día en que Bochini volvió a calzarse los cortos

El ?Bocha? regresó a jugar un partido oficial a los 53 años, con la camiseta del Barracas Bolívar. Titó algunas paredes y hasta se animó a un caño. Su equipo ganó. Galería de imágenes

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Ricardo Enrique Bochini volvió a jugar oficialmente a los 53 años y un mes de vida (nació el 25 de enero de 1954) con una camiseta roja, la de Barracas Bolívar, en un partido definitorio de la zona 57 del Torneo Argentino C, bajo una lluvia torrencial que bendijo el retorno de uno de los más grandes futbolistas de la historia.

El 'Bocha' siempre vistió de rojo, salvo las veces que se puso la albiceleste, que por supuesto no era la camiseta de Racing sino la del seleccionado argentino con el que salió campeón del mundo en México 1986.

Pero ahora Bochini se puso los cortos por primera vez en otro club que no fuera Independiente, aunque más no fuera para recibir el homenaje que le ofreció la ciudad bonaerense de Bolívar.

La iniciativa abordada por el periodista oriundo de esa ciudad, Enrique Sacco, fue bien recibida por todo un pueblo que se volcó al estadio de Barracas Bolivar para saludar al ídolo y deleitarse con su perenne categoría, porque "futbolista se es siempre, aunque no se esté en competencia?.

"Si no hay ex médicos, como van a existir ex jugadores", sentenció Roberto Perfumo, otro grande del fútbol argentino.

Para jugar este encuentro Bochini hasta tuvo que firmar un contrato, porque el partido tenía carácter oficial pues con la victoria que logró por 2 a 1 sobre Deportivo Argentino de Pehuajó el equipo de Bolívar se adjudicó el primer puesto en la zona 57 de la primera fase del Argentino C (antes conocido como Torneo del Interior).

El zarateño jugó 42 minutos bajo una lluvia impiadosa y cuando salió del campo de juego reemplazado por Hauche el partido estaba empatado en un tanto.

En ese lapso Bochini arrancó intentando un caño que no le salió y después concretó un par de paredes con el centrodelantero Ruiz, una de las cuales terminó en gol, pero fue anulado por posición adelantada del anotador.

"La verdad que podía haber jugado mejor. En enero y febrero no hice nada y eso lo noté, porque a fines del año pasado participé de varios amistosos y estaba mejor", empezó con su autocrítica el 'Bocha'.

"Pero la verdad es que me voy muy feliz por la gente, por todo lo que me brindaron desde que llegué a la ciudad. Es bravo jugar con pibes que están en competencia permanente. Pero haber entrado a la cancha y disfrutado la mayor parte del partido que pude fue algo maravilloso que debo agradecerle a todos", apuntó Bochini.

Se tomó unos minutos para comentar que empezó tirando un caño "porque la jugada daba para eso", que le gustó la doble pared con Ruiz, pero "fue una lástima que el árbitro anulara el gol que hizo".

"Genio y figura hasta la sepultura", como reza el viejo adagio popular, Bochini captó el mensaje de amor de la gente, pero no pudo sustraerse a la pasión que le genera el fútbol, leiv motiv de su vida, y habló en serio, sin sonrisas, algo que casi no se le conoció nunca por su proverbial timidez.

El que puso de rodillas a un arquero impresionante como el italiano Dino Zof con una empalada inolvidable que le dio a Independiente su primer título Intercontinental ante la Juventus, de Italia.

El que eludió a seis jugadores de Peñarol de Montevideo antes de convertir un inigualable gol en la Copa Libertadores y que les marcó tantos decisivos a Boca, River y cuanto rival se pusiera por delante, pero que por sobre todas las cosas manejó la pelota como muy pocos. Como Diego Maradona, Norberto Alonso y no muchos más, se dio el lujo de jugar casi un tiempo completo a los 53.

Y como dice el tango, aún para mal del fútbol argentino, se volvió a advertir que "no habrá ninguno igual, no habrá ninguno...".