Incontinencia urinaria trae problemas en la pareja

El trastorno aparece sobre todo en mujeres y tiene varias causas: una puede ser el estrés. En hombres aparece más tras una cirugía de próstata. Expertos muestran cómo afecta esta molestia en las relaciones sociales

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Muchos la padecen, pero muy pocos lo admiten. La incontinencia urinaria (IU) es un problema que responde a distintas causas pero que tiene un síntoma común: la pérdida involuntaria de orina.

 ?La Sociedad Internacional de la Incontinencia (ICS) define a la incontinencia urinaria como la molestia de cualquier pérdida involuntaria de orina. Es una definición simple, que fue dada en el 2002 cuando se actualizó la estandardización de la terminología y se modificaron las definiciones anteriores del año 1978.?, explica Oscar Contreras Ortiz, médico consultor de la División Ginecología (Área de Piso Pelviano Femenino) del Hospital de Clínicas José de San Martín y membro de honor del American College of Obstetricians and Gynecologists.

La incontinencia urinaria genera en las personas que las padecen problemas de relación social. Es un trastorno que genera depresión, aislamiento y en la mayoría de los casos, permanece oculto para quien lo sufre y su entorno

?El desconocimiento, o el pensar que es algo inevitable, que es parte del paso del tiempo, genera que muchos no consulten. También creen que no hay una solución, o que las alternativas son siempre quirúrgicas, y a veces con medidas terapéuticas muy sencillas se puede solucionar?, dice Carlos Scorticatti, médico de la sección Oncología, Servicio de Urología del Hospital de Clínicas.

La IU es común a ambos sexos y puede ocurrir en todas las etapas de la vida, pero es mucho más frecuente entre las mujeres (en una proporción de 8 cada 2 mujeres por cada hombre) y su incidencia aumenta a partir de los 65 años.

?Se calcula que en el mundo hay 200 millones de mujeres con problemas de incontinencia. Según datos del 2003, en Estados Unidos se estimaban 10 a 12 millones, en Inglaterra 2.3 millones y en Italia 3 millones?, explica Contreras Ortiz. ?Es común asociar la IU con envejecer; el estudio Epidemiology of Urinary Incontinence in Nord-Trondelag (EPINCOT), uno de los más importantes de los últimos años, que ha estudiado a más de 7000 pacientes, desterró este mito y demostró claramente que no es un problema de la edad.? agrega.

De géneros y edades

?Entre los niños se da en un 1 por ciento; en jóvenes o adultos jóvenes del 3 al 5 por ciento; en mayores de 60 años el porcentaje oscila entre el 17 y 35 por ciento y asciende al 50 por ciento entre los pacientes institucionalizados, es decir, que la mitad de pacientes de geriátricos tiene algún grado de incontinencia?, ilustra Gustavo Garrido, médico urólogo, Jefe de la Sección Disfunciones Miccionales y Urodinamia del Hospital de Clínicas.

Por su parte, Scorticatti explica que ?en el hombre se ve más frecuentemente como secundario a cirugía radical de próstata, que es la operación estándar en el tratamiento del cáncer de próstata. En algunos individuos mayores se ve la incontinencia por rebosamiento.
Son los pacientes que tienen una obstrucción urinaria baja, que origina retención de orina en la vejiga y cuando la presión allí supera a la de los esfínteres por la cantidad de orina que hay, ésta se escapa involuntariamente.?

Entre las mujeres, las más impactadas por el trastorno, ?se presentan las tres variables más comunes de incontinencia urinaria ?dice Contreras Ortiz-: por estrés, de urgencia y mixta.
La que ocurre por estrés, antes llamada incontinencia de esfuerzo, es la fuga de orina durante movimientos como por ejemplo toser, reír, estornudar o ante un esfuerzo, y es más frecuente en la mujer joven.
En los casos de la incontinencia acompañada o inmediatamente precedida de urgencia, los deseos de orinar son imperiosos, el paciente necesita urgentemente llegar al baño.
"Se puede ver en las cistitis o infecciones urinarias. La incontinencia mixta conjuga el esfuerzo (por ejemplo, al toser o reír), y la urgencia. Entre los 45 y 55 años es más frecuente la incontinencia por estrés. Luego de los 70, y en ambos sexos, de urgencia.?

La IU debe ser diferenciada de la vejiga hiperactiva, que consiste en personas (de ambos sexos y todas las edades), que necesitan ir al baño en forma muy frecuente, entre 10 y hasta 20 veces por día, ?y esos casos ?puntualiza Contreras Ortiz-, pueden ser secundarios a algún trastorno neurológico.?

Scorticatti añade que en el caso de los chicos, y en ambos sexos, la IU puede deberse a ?vejigas inmaduras, que responden muy bien a medicación.? También, señala el especialista, ?los niños pueden sufrir IU nocturna o enuresis, que corresponde a causas multifactoriales.?

Entre las mujeres, el embarazo y el parto por vía vaginal son per se factores de IU futura, al distender los músculos de la pelvis, en especial en bebes de mucho peso.
?Un artículo publicado en Neurourology and Urodynamics en el año 2002, señala que el 20 por ciento de las mujeres que tuvieron parto vaginal, aunque no hayan sufrido IU durante el alumbramiento o el puerperio, estará en riesgo de sufrir incontinencia por estrés a los 5 años.
Si se registraron episodios durante el parto, la probabilidad aumenta al 45 por ciento y si ocurrió tanto durante el parto como el pueperio, la chance de sufrir incontinencia posterior se eleva al 95 por ciento a los 5 años.? agrega Contreras Ortiz.

Impacto y soluciones

Por un lado, la IU afecta enormemente la vida psíquica y social de quienes la padecen.
ún un trabajo realizado en el año 1996 en la Facultad de Medicina por Oscar Contreras Ortiz y equipo, el 46 por ciento de los afectados sufre problemas familiares (motivados por el olor, el permanente cambio de ropa, el lavado), el 39 por ciento problemas maritales, el 58 por ciento síntomas depresivos y el 20 por ciento ansiedad y fobias vinculadas al trastorno.

Además, señala el doctor Garrido, el problema trae otras consecuencias físicas, como por ejemplo las dermatitis, y, en términos generales, se considera que quienes sufren IU tienen una peor calidad de vida que aquellos con artritis, diabetes o insuficiencia renal.
 ?La IU altera la vida social. Quienes la padecen interactúan menos con sus pares, van menos a reuniones, visitan menos a los amigos, no van al cine, al gimnasio ?dice el doctor Garrido-. Los avergüenza e inhibe el olor, un olor que ellos mismos sienten aunque no lo tengan, y la posibilidad de pérdida involuntaria de orina en esas situaciones. En algunos casos, muchos cambian su forma de vestir: reemplazan colores claros por oscuros, las mujeres dejen de usar ropa ajustada para elegir prendas más holgadas.?

En materia de cuánto impacta sobre el sistema sanitario, ?la IU genera costos directos e indirectos ?agrega Garrido-. Directos al referirnos a protectores, pañales, perfumes, cremas para la dermatitis, lavandería, cambio de colchones, visitas al médico, medicamentos, cirugía. Y también genera costos ocultos o indirectos: por ejemplo, una persona que sufre de IU tiene cuatro veces más de riesgo de sufrir una fractura de cadera. La situación más común es cuando se levantan por la noche varias veces para ir al baño.?

Garrido señala también que en aquellos países donde la salud pública toma a su cargo todos los gastos vinculados a la IU, la erogación supera a enfermedades como la diabetes o las cirugías cardiovasculares.

En este sentido, apunta el Profesor Contreras Ortiz, en EEUU el gasto actual en IU es de 26,3 billones, cuando en osteoporosis se gastan entre 7 y 8 billones anuales. ?Ese costo, por otra parte, se distribuye en un 70 por ciento en cuidados de rutina (jabón, cambios de ropa y sábanas, etc.) ?dice el especialista-; el 14 por ciento en enfermeras para el cuidado en el hogar; el 9 por ciento en tratamiento; el 6 por ciento en complicaciones y el 1 por ciento en diagnóstico.?
En materia de cómo tratar el trastorno, los especialistas coinciden en que una barrera imprescindible de sortear es vencer la vergüenza o la incomodidad y pedir ayuda médica.

?El tipo de tratamiento depende del diagnóstico y del tipo de incontinencia: no todas son quirúrgicas, pero en el 40 o 50 por ciento de los casos de mujeres jóvenes con IU posterior al parto, incontinencia por estrés, es probable que ésta sea la solución ideal ?explica el doctor Contreras Ortiz-. Pero también existen otras alternativas, como la rehabilitación pelviana, el biofeedback, la electroestimulación y los conos vaginales.?
Para casos de incontinencia de urgencia se utilizan drogas que disminuyen la actividad vesical anormal, como la oxibutinina, la tortelodina, el solifenacin y otras. También se promueve la reeducación miccional, pero finalmente el éxito del tratamiento depende de un buen diagnóstico?

El doctor Garrido, por su parte, indica que una vez realizado un correcto diagnóstico que permita determinar la causa del problema, puede tratarse de diferentes formas, ?Existen por ejemplo, tratamientos conductuales, que consisten en ?amoldar la conducta?, tomar menos líquidos, ir al baño antes que ocurra el evento (micción defensiva). Ayuda bajar de peso y dejar de fumar. También se puede tratar con kinesioterapia o rehabilitación del piso pelviano. A través de los ejercicios de Kegel, biofeedback y electroestimulación. Por otro lado están los tratamientos farmacológicos -agrega el especialista- si el diagnóstico es acertado, los fármacos que hay hoy en día son realmente excepcionales y han ayudado muchísimo a mejorar la calidad de vida de los pacientes. En otros casos, también se puede recurrir a la cirugía.?

(*) El problema tiene un impacto epidemiológico importante en nuestro país, si se tiene en cuenta que más del 10% de la población supera los 65 años: somos el tercer país más envejecido de América Latina, y solo en la Capital Federal el 23% tiene más de de 65 años. De ese segmento, más de la mitad son mujeres, proporción que aumenta al avanzarse en edad, ya que la expectativa de vida femenina en la Argentina supera largamente la de los hombres: 79 contra 71 años. Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), 2005