Los códigos que protegieron por 40 años al capo de la Cosa Nostra

Bernardo Provenzano fue apresado el martes después de ser buscado por más de cuatro décadas. Se protegía mediante una aceitada red de mensajes secretos que lo mantuvieron "a salvo" de la policía. Qué fueron los famosos "pizzini"

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 AP 162
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No hablaba con nadie por teléfono. No confiaba en los fax y no debería conocer qué era Internet: Bernardo Provenzano sólo se remitía a un código secreto que lo mantuvo a salvo por más de cuarenta años.
 
Simples "pizzini" que sus súbditos llevaban desde su despacho lleno de sombras hasta su casa familiar o para poder ejecutar alguna orden macabra.
 
Tras la detención del líder máximo de la Cosa Nostra, el fugitivo más buscado de Italia, la Policía intenta capturar ahora a los hombres que en los últimos años ayudaron al "jefe de jefes" a permanecer en las sombras.
 
Menos de 24 horas después del arresto, que ha decapitado a una de las organizaciones criminales más poderosas de Europa, los mismos investigadores y agentes detuvieron a tres colaboradores de Provenzano en Corleone, la comarca natal y feudo del capo mafioso.
 
Los últimos capturados son "corleoneses" acusados de "cuidar de las comunicaciones y la logística" del número uno de Cosa Nostra, al que hacían llegar ropa, comida y los famosos "pizzini" (papelitos mecanografiados) que usaba para comunicarse con su familia y sus colaboradores.
 
Se trata del pastor Bernardo Riina y de Calogero y Giuseppe Lo Bue, padre e hijo, este último representante de aspiradores y colega de trabajo de uno de los hijos de Provenzano, Angelo, que vive en Corleone con su madre.
 
La Policía cree que los tres formaban parte de una amplia red de "carteros" y encubridores que los investigadores tratan de desmantelar gracias, entre otras cosas, al contenido de varias cartas de líderes mafiosos locales encontradas en la casa de campo que servía de escondite al capo.
 
En ellas se abordan cuestiones como la gestión de contratas públicas y aparecen muchos nombres que hasta ahora habían estado fuera de las investigaciones de los fiscales sicilianos, según fuentes de la policía.
 
A los tres detenidos ayer se suma el arresto el martes del propietario de la casa que servía de refugio a Provenzano, Giovanni Marino, un pastor al que las autoridades creen el punto de contacto principal del líder mafioso con el mundo exterior.
 
Provenzano había transcurrido un período como fugitivo relativamente lejos de su pueblo, aunque sin salir de la isla de Sicilia, pero "hacía tiempo que volvió a Corleone, seguramente entre finales de 2004 y principios de 2005", detalló ayer el fiscal adjunto de la Dirección Antimafia de Palermo Michele Prestipino.
 
Agregó que la cadena de comunicación y respaldo del "capo dei capi" sufrió un duro golpe en enero de 2005, cuando se arrestó a muchos de sus cómplices y "se resquebrajó su tupida red de protecciones".
 
El fiscal recordó que la "pista justa" que permitió la captura de "Zio Binu" ("Tío Bernardo"), como se conocía a Provenzano, fueron "los paquetes que le llegaban puntualmente".
 
"Siguiendo esta pista se llegó a la casona, en la que sólo ayer (martes) por la mañana tuvimos la certeza de que era él", indicó.
 
El "padrino" estaba en una casa de campo a unos dos kilómetros de Corleone, desde la que movía en la clandestinidad los hilos de la histórica mafia siciliana, que según las autoridades contaba en la última década con unos 130 clanes que proporcionaban un "ejército" de 50.000 afiliados.
 
La vivienda tenía dos habitaciones y un baño, y daba a un patio abierto que llevaba a una especie de almacén de paja con utensilios de granja, una mesa de madera y varias sillas.
 
En la casona había una televisión, una estufa eléctrica y un hornillo de cocina, y la policía encontró varias copias de la Biblia y un ejemplar del libro "La Acción. Técnica de lucha anti-crimen", escrito por el coronel de los Carabinieri Sergio de Caprio, más conocido como "capitán Ultimo".
 
De Caprio fue uno de los artífices de la captura en 1993 del predecesor de Provenzano en la cúpula de Cosa Nostra, Salvatore "Totó" Riina, que cumple cadena perpetua.