Cambió la sotana por extravagantes disfraces

Un sacerdote brasileño acostumbraba a bailar, maquillarse y disfrazarse en las ceremonias eucarísticas. Ahora el cura fue separado del cargo para recibir cuidados terapéuticos

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(EFE)- Un sacerdote brasileño que solía bailar, maquillarse y vestirse con extravagantes disfraces en las celebraciones eucarísticas que presidía, fue separado de su cargo pastoral para recibir "cuidados terapéuticos", informa hoy la prensa local.

El caso, que ha dividido a los parroquianos de la tradicional Iglesia de la Lapinha, en Salvador (capital de Bahía), tiene como protagonista al sacerdote José Souza Pinto, de 57 años.

El Padre Pinto, como le llaman cariñosamente los fieles que hace treinta años asisten a sus misas, fue relevado de las celebraciones del fin de semana por orden del arzobispo de Salvador, Geraldo Majela Agnelo.

En una escueta nota, Majela Agnelo, que también preside la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB), explicó que las actitudes del religioso han sido consideradas "fuera de la normalidad y, por eso, causaron perplejidad entre las autoridades, fieles y participantes de los festejos".

El padre, que decía que contaba con la aprobación de la Archidiócesis y del cardenal para cambiar sus hábitos por los disfraces solía aparecer vestido con las tradicionales ropas de baiana, compuesta por una falda enorme y muy bordada, un turbante, así como exóticos collares y aretes que usan las mujeres naturales del estado de Bahía.

En otras ocasiones aparecía bailando como indio y hasta representando a orixás, las divinidades africanas que reverencian en Brasil los descendientes de los hombres que fueron traídos como esclavos.

"El comportamiento manifestado por el padre (Pinto) merecía cuidados terapéuticos", señaló en su nota el presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil.

Según la prensa, el padre pidió con lágrimas que no lo separasen de sus funciones en la parroquia.