Benedicto XVI sorprendió otra vez con gorro navideño

El Papa recorrió la plaza de San Pedro con el famoso "camauro"que sacó a relucir días antes de la Navidad. La prenda había dejando de usarse por más de 40 años y era el preferido de Juan Pablo XXIII. También llevó una capa roja, conocida como muceta, para pasear en su automóvil y saludar a miles de fieles

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 AP 162
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(EFE).- Dios ve ya en el embrión el futuro del ser humano, según la catequesis impartida ayer por el papa Benedicto XVI, quien por segunda semana apareció ante sus seguidores ataviado con el "camauro".

Joseph Ratzinger dio la catequesis en la tradicional audiencia general que celebra los miércoles en la plaza de San Pedro y a la que se acercaron varios miles de católicos.

Los peregrinos pudieron ver al Pontífice con el "camauro", un gorro de terciopelo rojo ribeteado de armiño, que utilizó Juan XXIII.

Ratzinger lucía además una muceta, una esclavina que cubre el pecho y la espalda, también roja y forrada de armiño, con la que se paseó por la Plaza de San Pedro en automóvil.

El Obispo de Roma, de quien estos días se ha publicado que su elección como Papa se produjo tras una intensa campaña dirigida por él y puesta en marcha por cardenales próximos al Opus Dei, escogió la catequesis "en sintonía con el clima navideño de estos días y la fiesta de hoy (ayer), los Santos Inocentes".

Benedicto XVI comentó el Salmo 138 que "se refiere a la obra maestra de la Creación, el ser humano. Dios le presta una particular atención ya desde su primer momento de vida, cuando 'le tejía en el seno materno', como decía el salmista".

"Dios conoce al ser humano cuando no es más que un pequeño embrión invisible a los ojos de los otros hombres", indicó antes de asegurar que "en razón de la grandeza trascendente de su conocimiento" el Creador "ve su porvenir, pues todos sus días están inscritos en el libro de la vida".

Ratzinger saludó a los peregrinos de lengua española, a los que invitó a "contemplar en el Niño Jesús la grandeza del amor de Dios por todos nosotros".

La Santa Sede informó ayer de que, entre Angelus y audiencias, cerca de tres millones de peregrinos se han acercado a Roma para ver a Benedicto XVI desde que asumió el Pontificado a finales de abril.