Boca aguantó en Brasil y está en la final de la Sudamericana

Igualó sin goles en Porto Alegre con el Internacional. En el encuentro de ida, el conjunto argentino se impuso por 4 a 2. Definirá la final con Bolívar o la Liga Deportiva Universitaria

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Boca Juniors se convirtió anoche  en el primer finalista de la Copa Sudamericana 2004 y logró ese objetivo porque se valió de su oficio para empatar sin goles ante un impotente Internacional en un colmado Estadio Beira Río, en la ciudad brasileña de Porto Alegre.

El actual campeón del mundo accedió a la final de la Sudamericana porque en el partido de ida superó al Inter 4-2 en la Bombonera.

Además de la ventaja de dos goles que trajo desde Buenos Aires, Boca pasó de ronda porque en el rol de visitante al menos supo esperar con orden y concentración. La formación argentina también hizo pesar su experiencia en cotejos decisivos.

El rival de Boca será el vencedor de la llave entre el Bolívar, de Bolivia, y la Liga Deportiva Universitaria, de Ecuador. En el juego de ida empataron y mañana afrontarán el desquite en el Hernando Siles, de La Paz.

Los xeneizes serán visitantes el miércoles próximo cuando se juegue el encuentro de ida y la final-final se desarrollará en la Bombonera.

Boca pasó prácticamente sin sobresaltos el primer tiempo, e inclusive fue el que estuvo más cerca de convertir.

El equipo de Jorge Benítez para proteger a Roberto Abbondanzieri se valió de dos líneas de cuatro, una compuesta por José María Calvo, Rolando Schiavi, Cristian Traverso y Aníbal Matellán y la otra, por el capitán Diego Cagna, Raúl Cascini, el colombiano Fabián Vargas y Andrés Guglielminpietro.

Estas dos filas cumplieron un trabajo satisfactorio y por eso el Internacional casi ni molestó al Pato Abbondanzieri.

El arquero del seleccionado argentino tuvo una salida fallida cuando salió a buscar una pelota aérea, pero esa escena terminó simplemente en un pequeño susto para los boquenses.

En otra acción, Abbondanzieri sí acertó cuando le tapó una entrada a Diego.

Arriba el Chino Benítez puso a Guillermo Barros Schelotto y Carlos Tevez, pero al conjunto auriazul le faltó profundidad.

Con todo Boca dispuso en ese período de cuatro aproximaciones y quienes inquietaron fueron Vargas, Tevez (dos veces) y Barros Schelotto.

A los 17, Vargas fue a buscar una descarga de Tevez al borde del área grande y desde una posición frontal remató apenas desviado.

Se jugaban 20 minutos cuando Tevez tiró rasante, pero sin la dirección conveniente.

Iban 32 cuando Tevez amagó y disparó de zurda, pero la pelota se desvió en la pierna de un adversario. El árbitro paraguayo Carlos Torres se equivocó al no cabrar el córner.

La última chance antes del descanso el campeón del mundo la tuvo por una sorpresiva media vuelta del Mellizo, pero el balón cayó muy cerca de la valla de Clemer.

En el balance del capítulo inicial la mayor dificultad que tuvo Boca consistió en que se cargó de demasiadas tarjetas amarillas.

En la segunda parte Internacional trató de intensificar la presión y de meter al equipo argentino encima de Abbondanzieri.

El guardavalla boquense empezó a trabajar con mayor frecuencia y se mostró seguro por lo general, aunque se volvieron advertir sus falencias cuando lo buscaron por arriba.

A Boca le costó tomar y administrar el balón, pero también dispuso de algunas oportunidades para anotar. Primero, Vargas activó un contraataque y el envío de Tevez fue desviado por Clemer al córner. En la otra, el Flaco Schiavi tiró débil frente al arco, a pesar de haber sido habilitado con precisión por el Apache.

Finalmente, Boca se clasificó de un modo inobjetable porque ratificó en Porto Alegre que es muy superior a este Inter inexperto
e intrascendente.